Nuevo país, nueva ciudad, nueva vida

Hace una semana que Ryanair me trajo, sana y salva, a mi nuevo destino. Un destino al que vengo para quedarme por una buena temporada. Queridos amigos, 4º piano vuelve a sus orígenes, a mi Italia querida. Me vuelvo a exiliar temporalmente en busca de la aventura internacional o del curro, lo que mejor os suene según lo optimista o bohemios que seáis.

No voy a darle a este post, aunque podría, el toque dramático que le gustaría a mi amigo Miguel del no me voy, me echan, ni el peliculero/romanticón propio de mi amiga Alba. Si por ella fuera me convertía en la protagonista de la versión dramática de 8 apellidos vascos y se quedaba tan ancha. Pero tampoco le daré el toque super optimista de, me voy a lanzar mi carrera y a darle un -otro- empujón internacional a mi curriculum.

Porque ni lo uno, ni lo otro, queridos. Me voy, en parte porque me echan y en parte por lanzar mi carrera. O más bien porque después de un año y medio en España solo he conseguido encontrar trabajos temporales, precarios y en negro y una, por muy optimista que sea, también se cansa de esa vida.

Así que he cogido el petate y me he venido a Milán, con su cielo gris, su contaminación, sus tacones… y sus milaneses. Y aunque echo más horas en la oficina que un reloj voy a intentar sacar un rato para redescubrir la ciudad, conocerla y aprender a vivirla como la viven los milaneses de verdad (pero yo sin tacones ni manicura perfecta, que todavía no estoy tan integrada)

Como muchos saben vengo a la capital de la moda a hacer EXPO 2015 que para el que no lo sepa, es como Sevilla 92 pero sin Curro, lo que le quita bastante nivel y emoción al asunto.

Curro vs. Foody. La imagen habla por sí sola

Curro vs. Foody. La imagen habla por sí sola

Prometo ir contando todo lo que me ocurra en esta ciudad caótica con este trabajo frenético. Y mientras tanto espero visitas que me ayuden a sobrellevar la nostalgia.

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No eres un verdadero piamontés hasta que…

No eres un verdadero piamontés hasta que…

… no te recorres todos los pueblos de la provincia de Cuneo conduciendo una Fiat y peleándote con un gps que ha decidido llevarte por la carretera comarcal.

Y esa era yo esta mañana, con un espíritu piamontés que ni Garibaldi, perdida en medio de pueblos con una sola calle, haciéndome amiga de todas las gallinas de la región e   intentando entender alguna palabra de piamontés.

Mi excursión me ha llevado a pueblos con calles sin asfaltar y con un olor a abono que ni “Juanito el de la burra”, (veasé mi vecino de Medellín o sea, lo más cerca de la vida rural que yo haya estado jamás)

A pesar de que mi gps llamaba “strada” a lo que en realidad eran caminos de cabras, he disfrutado del paisaje, la nieve, las montañas y hasta del frío. Como buena piamontesa.

Vottignasco-20121205-00172 Vottignasco. Cuneo

Y ya que pasaba por su tierra he ido a saludar a un viejo amigo.

BodoniMonumento a Bodoni. Saluzzo.

 

La final: España – Italia o cómo sobrevivir entre tanto italiano. Consejos básicos.

Que España e Italia lleguen a la final de la Eurocopa es emocionante. Que tú estés trabajando en Kiev y sepas que vas a poder colarte para ver el partido y a tu adorado Iniesta es más emocionante aún. Que tus compañeros sean 50 italianos es peligroso. Por eso si vuelve a pasar aquí están mis consejos básicos para sobrevivir a la hazaña.

– El día que Italia se clasifique evita llamar la atención en la oficina. Comenta el momento Ballotelli pero siempre de manera discreta y si ellos llenan la oficina de portadas de periódicos deportivos, tú confórmate con abrir el Marca digital y a escondidas.

En la oficina el día después del Italia – Alemania y la clasificación de los italianos para la final.

– Cuando te pregunten que tú con quien vas responde responde con calma “Con entrambi. Io festeggio comunque” Ensaya la respuesta en casa para sonar más convincente.

– El día de la final busca amigos. Si entre la afición de tu país encuentras a un tío de tu pueblo, (sí, de tu pueblo de 2000 habitantes) mejor que mejor.

Luís minutos antes del partido. Que nos tengamos que encontrar en Kiev…

– Durante la ceremonia pide que te pongan a controlar el ala española. Así podrás saludar a tíos de Talavera, que son mucho más majos que los tíos de Pavía.

– Durante el partido evita verlo al lado de los jefes. Pueden amenazarte con quitarte un mes de sueldo por cada gol de España. Celebra los goles pero con discreción y de vez en cuando suelta un “Dai Pirlo su” o “Grande Gigi”, así, para disimular.

Aquí ya iba 2-0. Bea se había resignado y había pasado al momento manicura. Nicoletta creía todavía. Pobre ingénua.

– Cuando acabe el partido haz como que no conoces “Paquito el chocolatero” y no saltes. Cuando toda la afición española cante el “campeones, campeones” hazte la sorda y si puedes resistirte evita gritar, “Iker quiero un hijo tuyo”

– En la fiesta de fin de producción invita a vodkas a diestro y siniestro. Que así se olvidan las penas. Evita beber uno por cada uno que ofreces o el día siguiente tendrás que dormir hasta las 6 de la tarde.

Para los que no vieron la ceremonia, que como todos sabemos era lo más importante, dejo el vídeo. Con los comentarios en ucraíno, que mola más.

Closing Ceremony

La vida de un “productor” capítulo I

Cual productora moderna con Mac escribo desde el hotel de París. Hasta ahora, cuando veía modernos con sus macs en cafeterías con Wi-fi, halls de hotel… pensaba, “eso tiene que inspirar un montón”. Ahora me doy cuenta de que no, de que solo se hacían los modernos, porque yo llevo 20 minutos aquí sentada intentando contaros mi experiencia surrealista de este primer tour y no me sale nada, (influirá la resaca, supongo)

París es la etapa final del tour europeo de mi primer evento como “productora” Un mega tour que además me ha llevado a Barcelona y Bruselas, a mí, a mis jefes y a una bola de nieve gigante. Un evento de promoción de los Alpes turineses, muy adecuado para mí, yo que adoro la nieve, las montañas y el esquí.

No ha acabado todavía pero ya puedo decir que ha sido agotador, agotador pero provechoso y divertido. La primera etapa en Barcelona dolió un poquito no por las horas en el Maremagnum regalando chocolatinas, informando a la gente, haciendo e imprimiendo fotos y resolviendo improvistos. Dolió por volver a estar en casa, que el sol vuelva a calentar, volver a ver a amigos que hacía tiempo que no veía y echaba de menos y volver a sentir el “carácter español” por muy tópico que esto suene; que te piropeen por la calle, que el taxista te cuente su vida, hacerte amigos cada dos pasos, la ironía y el humor español.

Bruselas, Bruselas es … Bruselas; gente con prisa, stress, mezcla de nacionalidades y mucha gente estirada a la que le cuesta divertirse, (excepto contadas pero geniales excepciones). Pero desde que me ganara en mi última visita, hace poco más de 6 meses, siempre le tendré cierto cariño a esa ciudad, a pesar del enorme constipado que me he pillado esta vez. Repito y repetiré hasta la saciedad que en cuanto te alejas del centro turístico es una ciudad maravillosa, llena de escaparates alucinantes, cafeterías estupendas y sobre todo mucha birra.

Y por último, París. No sé aún como se dará el evento, pero llevo solo unas horas aquí y ya sé que París me inspira, sino fuera por ese maldito idioma que se me sigue resistiendo….

Como diría una que yo me sé, “equipoooo” en Barcelona

Pero sobre todo en este tour he aprendido. Casi siempre de los errores, que es de lo que más se aprende. He aprendido a que, “si algo puede salir mal, saldrá”, (yo creo que Murphy pensaba en esta profesión cuando enunció su ley), a que, aunque lo creas tener todo controlado, siempre hay algo que se te escapa, a que 3 cabezas piensan mejor que una, a saber chantajear a tu jefe cuando lo has visto borracho bailando el waka-waka, (fundamental), a nombrar todas las herramientas existentes en italiano y a superar la depresión que entra en las habitaciones de hotel cuando pasas más de dos días en ellas. He aprendido que cualquier minuto de sueño, por poco que parezca puede salvarte la vida en un futuro y a que en estas ocasiones siempre es mejor llevar un buen cargamento de espidifren contigo.

Seguiré informando de la dramática vida del “productor” en siguientes post. De momento, a seguir aprendiendo.

A Audagnotto, Pesce, Corelli, Claire, Cerro y Tony.

El decálogo del productor

Hace un mes que soy una persona responsable, con un trabajo estable y unos horarios estables. Unos jefes, una oficina y una firma de email, lo que me da un cahé inigualable, (no tan elevado como el que dan las tarjetas de visita, pero todo se andará)

Esto del nuevo trabajo supone enfrentarse a terribles traumas, como el despertador que suena sin piedad y que yo inevitablemente retraso hasta estar segura de que tendré que correr para no perder el 18 y no llegar tarde a la oficina, o uno aún peor, tener que desempolvar mi horrible francés y llamar a desagradables funcionarios belgas.

Por lo demás el mundo de la comunicación, mundo totalmente desconocido para mí, es un mundo lleno de posibilidades y totalmente a explorar. Desde hace un mes, me dedico a la producción de eventos de comunicación y aunque todavía no tengo muy claro lo que eso implica, ya he aprendido muchas cosas, las suficientes como para tener mi propio decálogo del “productor”;

1.- Adorarás al cliente por encima de todas las cosas.

2.- Temerás al presupuesto como a tu peor enemigo.

3.- El excel será tu mejor amigo y el calendario tu amante.

Yo y mi nuevo compañero de aventuras

4.- Tus fines de semana estarán marcados por eventos.

5.- Verás los anuncios de la televisión como una fuente de inspiración.

6.- Soñarás con el evento en todas sus manifestaciones.

7.- Harás un buen cronograma con meses de antelación. Como todo buen cronograma, nunca lo cumplirás.

8.- Correrás por toda la ciudad para conseguir cosas a última hora.

9.- Los imprevistos serán tu peor pesadilla.

10.- Tendrás una relación de amor – odio con el proveedor.

¡A seguir explorando!