Un rostro misterioso en Via Nizza

En un muro lateral de un edificio cualquiera del número 50 de Via Nizza (Turín) ha aparecido el rostro misterioso de un hombre. Pero esta aparición nada tiene que ver con hechos paranormales ni será protagonista del próximo capítulo de Cuarto Milenio. Lo sentimos Iker, vete olvidando de una italianización de nuestras caras de Bélmez.

La “aparición” es una obra de arte urbano llevada a cabo por el artista Vhils que después de haber dejado su marca en ciudades como Londres, París, o Río de Janeiro ha elegido Turín para plasmar uno de sus ya famosos bajo relieves. La creación se da en el contexto de NizzArt, un proyecto de regeneración urbana de la asociación turinesa URBE que busca regenerar espacios abandonados o con poco uso en la ciudad a través de manifestaciones artísticas temporales en el campo de la música, la arquitectura y el arte urbano.

Vhils. Turín. Via Nizza. Foto La Repubblica.

Vhils. Turín. Via Nizza. Foto La Repubblica.

Vhils. Turín. Via Nizza. Foto La Repubblica.

Vhils. Turín. Via Nizza. Foto La Repubblica.

 

Vhils. Turín. Via Nizza. Foto La Repubblica.

Vhils. Turín. Via Nizza. Foto La Repubblica.

URBE, que fueron los mismos que a principios del verano pasado recuperaron el Bunker para nuestro uso y disfrute, se ven ahora inmersos en el doble proyecto NizzArt/Bua de regeneración de Via Nizza.

Con Bua URBE creará una verdadera galería de arte al aire libre implicando directamente a los residentes y comerciantes de la zona. Siempre en la misma línea NizzArt se trata de un proyecto para potenciar el arte como elemento permanente de mejora y decoración estética en las ciudades.

Foto urbe-out.

Foto urbe-out.

Dai amici torinesi, fatevi due passi fino a via Nizza 50 e seguite URBE da vicino che vi riempirà di gioia.

Anuncios

Ciao Torino!

No pensaba hacerlo, no pensaba publicar el típico post sentimental explicando todo lo que Turín me ha dado en estos años y de como ahora me siento un poco más piamontesa y los inviernos madrileños me parecen primaveras.

No quería caer en el sentimentalismo barato ni en la melancolía, pero esta mañana en pleno estrés entre el envío de currículums y las lecturas de los #papelesdeBárcenas he recibido uno de esos mails que no merecen quedarse en mi bandeja de entrada;

(…) Al abrirla es como si me hubieran dado una “guantá” de recuerdos…ZAS EN TO LA CARA…y mientras la leía me han pasado por la mente miles de buenos recuerdos que hicieron de ese año uno de los mejores años de mi vida.

Quizás hicisteis bien en iros y no volver a la ciudad del toro cuando acabó aquel año. Como cuando un deportista después de ganar trofeos se retira antes de asistir a su decaída física. O como cuando un cantante de los grandes muere cuando está en el punto álgido de su carrera y se convierte en un mito… vamos a lo Amywinehouse o a lo jimmy..

Porque aunque en torino sus calles y su cielo sigan siendo gris (pero de un gris que al final te acaba gustando) y su estampa vista desde Piazza Vittorio davanti alla gran madre siga siendo blanca en invierno, verde en primavera y amarilla en verano, la vida en torino no tiene el mismo color que entonces.

Porque me faltan mis lunes de lentejas con mis gordas escuchando Rocío Jurado, los cafés los días de crisis en via saluzzo, que el valentino fuera mi segunda casa, las patatas con limón y tabasco del wey, (…), que Ciro’s pasara de ser una simple pizzeria a una diskoteka (…) mientras los pizzaiolos subian el volumen y apagaban y cerraban las luces a modo de fiebre de sabado noche, (…) en definitiva… que por un año…la vida fuera un circo….

Pues eso, que en mis dos años de piamontesa Turín ha sido un circo, un circo de experiencias y de gentes que me llevaré conmigo, aquí o a la China popular… Y ahora que el proyecto de 4ºpiano se acaba y no tengo muy claro que será de este blog, por lo menos que quede claro que en una parte de mi corazoncito siempre seré un poco piamontesa.

Sigo aquí

Queridos, sigo viva, desaparecida, pero viva.

Mi desaparición se debe a que, como diría Alaska, “tengo el cuerpo muy mal pero una gran vida social”

En todo este tiempo de desaparición y crisis de inspiración y escarmentada después de la Eurocopa dejé de lado los eventos y me convertí en camarera de una crepería en una pequeña callejuela del quadrilatero romano, barrio característico donde los haya del centro turinés.

Callejuela en cuestión

Conocía a mis clientes por nombre, sabía como bebían el café, les alegraba el día con un chupito de grapa después de comer y les ponía música italiana de los 80. Todo muy idílico… hasta que empecé a romper vasos. Cualquiera que me conozca sabe que la habilidad y la coordinación no son mi punto fuerte, así que tuve que resignarme, abandonar a mis clientes y volver a los eventos antes de arruinar la economía del local.

Pero como no quería dejar de lado la vida bohemia ni el quadrilatero decidí dar dos pequeños pasos que me cambiarían la vida. Comprarme una bici naranja que sería para mí lo que Rocinante a Don quijote y mudarme al barrio.

Teodora

Casa

* Un poco de publicidad, que nunca viene mal. Si pasáis por Turín y queréis tomaron una buena crepe, pasad por La Bicyclette, (Via Sant Agostino, 4) donde os encontraréis siempre a camareras estupendas y podréis disfrutar de un buen ambiente.

Un igloo in piazza Vittorio

Hay mañanas que en Turín nos levantamos congelados. Pero como ya he dicho más de una vez todo piamontés que se precie adora la nieve por encima de todas las cosas y no les faltan escusas para jugar con ella. A Gabriele Saluci y Lorenzo Fracastoro no se les ha ocurrido nada mejor que construir un igloo en medio de piazza Vittorio como método para refugiarse del frío.

Fuente: La Repubblica

Los más originales sí, pero no los únicos;

Piazza Statuto. Foto: Comune di Torino

Perros turineses. Foto: Comune di Torino

Muñeco de nieve en el monte capuccini. Foto: Il corriere.it

Mini muñecos. Piazza Bodoni: Foto: Yo misma con mi mecanismo

Frío

“¡¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?, ¿Quién?!”

Mi motivación estaba por las nubes, hasta ejercicios de calentamiento tenía en la cabeza, pero, de repente Turín se ha puesto farruco y así sin avisar ha decidido levantarse con -8º y estas pintas:

Valentino y Monte Cappuccini. Foto: Comune di Torino

Foto: Comune di Torino

Valientes de la vida: Foto: Comune di Torino

Foto: Comune di Torino

No prentenderéis que yo así vaya a correr o a ningún sitio, ¿no?. No soy yo… es el destino.

Dramas de vivir fuera de casa: la enfermedad

Hay pocas situaciones más dramáticas en esta vida que ponerte malo y estar lejos de casa. Tú puedes pensar lo que quieras acerca de tu madurez como persona pero cuando el termómetro está de por medio tus niveles de mimos y morriña aumentan sin consideración haciéndote quedar en ridículo con novios, compañeros de piso, amigos y cualquiera que se te acerque. Y lo peor es que este síndrome dura hasta edades muy avanzadas. He visto a hombretones hechos y derechos lloriqueando por una gripe.

Y así he pasado yo los últimos dos días de mi vida, con una morriña que no me soportaba ni yo y con ganas de coger un avión e irme al brasero de mi mami. Pero todo pasa y gracias a los cariños de Lore, la comida de Paolo y sobre todo, las recetas de Valeria lo he superado y ahora estoy preparada para volver a la vida adulta, a las horas de oficina y, aún más importante, a mí propósito de año nuevo: correr.

Pero dejando de lado mis dramáticos últimos días, lo peor de ponerse malo cuando vives en un país extranjero es el momento médico, ¿qué haces?, ¿dónde vas?, ¿qué llevas?, ¿te atenderán?, ¿cómo funcionan los médicos en este país?, ¿tengo que explicarle todo lo que me pasa en… ese idioma?

En Italia cuando no eres residente, véase el caso, la cosas se complican. Que Unión Europea ni que leches. Las amables señoritas de la recepción te explicarán que esa tarjeta que tú guardas como oro en paño en tu cartera no te sirve de nada y que si quieres que te atiendan tendrás que conseguir esta otra. Y evidentemente, conociendo la burocracia de este país, para cuando la tengas o te has recuperado o te hemos perdido para siempre.

Desde mi experiencia recomiendo que la primera cosa que hagas al llevar a un país nuevo es activar el radar médicos y hacerte amigo de todos los que puedas. Cuantos más, mejor y si es posible variaditos. Dentistas, ginecólogos, traumatólogos, fisioterapeutas, geriatras, (nunca se sabe) o anestesistas. Nunca sabes cuando te pueden servir para colarte en un hospital, quitarte unos puntos, hacerte una receta o salvarte la vida.

A Vale y al inventor/a del Monurol, claro está.

Balance

Hace días que leo en blogs, webs y todas las redes sociales habidas y por haber balances del 2011 y buenos deseos para el 2012 y yo y 4º piano no íbamos a ser menos. Así que, con un poco de retraso, ahí va.

En mi caso hacer un balance del año pasado es fácil, se resume en una sola palabra: TURÍN. Llegué muy a principios de 2011 con una maleta pequeña, (de esas que te deja subir Ryanair) pero con ganas de comerme el mundo. Aún recuerdo la cara de Alba cuando fue a buscarme a la estación… “¿¿Pero en serio te vienes a vivir aquí???, ¿Con esa maleta?, Ingenua, ¿tú sabes el frío que hace?” No se equivocaba, desde que llegué he tiritado lo más grande y maldecido a los Alpes casi todos los días de mi vida. He echado de menos al sol, al buen tiempo y a las cervezas en la calle de una manera casi dramática pero sobre todo os he echado de menos a vosotros. Pero no es cuestión de ponerse melancólicos porque desde el 14 de enero de 2011 hay muchas cosas buenas, (también algunas malas) que han entrado en mi vida.

Un idioma nuevo. Un país nuevo, que con sus más y sus menos es maravilloso. Mi primera exposición como comisaria, que nivel Maribel. RumbleTumble, el trabajo estable y los jefes. Y con ellos el estress, el excell y el SmartPhone, (todavía no sé si clasificarlas dentro de las cosas buenas o malas) Y para seguir con moderneces, el Mac. Definitivamente, 2011 mi año tecnológico, año que se completa con el mundo bloggero. El 8 de febrero nace 4ºpiano y desde entonces ha recibido 6.700 visitas, (según wordpress, si mi blog fuera el metro de Nueva York necesitaría hacer 5 viajes para transportar a tanta gente, ¿qué clase de estadística es?)

Pero sobre todo 2011 me ha traído gente maravillosa que evitan que me tire al Po en momentos de morriñas y personajes de todo tipo, veáse Thype! y el archivio tipografico.

Berlín. Navidades 2011-2012.

Lyon. Octubre 2011

Turín. Inauguración “Preso de Conciencia” Jesús Algovi. Septiembre, 2011

Turín, Clara, Claire y el Po. Primavera 2011

Turín. Una noche más normal de lo que parece.

Rumble Tumble en acción.

Pero no es oro todo lo que reluce y a 2011 le ha faltado, cumplir el objetivo del exilio, (es decir, un trabajo en cultura), sentirme una verdadera piamontesa, con su gusto por la nieve, la polenta y esas cosas y sobre todo más visitas, (guiño, guiño)

Así que llega la parte de los buenos propósitos para 2012 que no son fáciles pero yo estoy convencida: llevar a cabo todos los proyectos que tengo en mente, hacer de Turín mi casa y no una ciudad en la que estoy de paso aprendiendo a comprender a los piamonteses y sus excentricidades y CORRER, sí sí, podéis pensar lo que queráis pero yo me estoy abrochando los cordones de las zapatillas ahora mismo.

Feliz 2012 y que todos vuestros proyectos lleguen a buen puerto.

Con malos pelos

Soy de la extendida opinión de que la línea que separa la estancia temporal en un país de la residencia oficial en éste es el momento en el que vas a la peluquería. Ir a la peluquería es una actividad difícil y arriesgada. Tanto, que la residencia se debería conceder así, con la misma, sin más trámites ni papeleos. Superar el momento “malos pelos” en un país extranjero quiere decir automáticamente adaptación absoluta y, por lo tanto, residencia.

Obviamente, recomiendo que ante este gran paso en vuestras vidas os pongáis en manos de una local que os informe de las peluquerías más de moda, las más baratas, las más clásicas o las más in. En mi caso la Campia y la Corelli son mis gurús espirituales.

Al ya traumático momento de explicarle a un peluquero lo que quieres en otro idioma en Italia se suma el hecho de que las peluquerías italianas son raras, muy raras. Para empezar, las italianas, tienen 2 peluquerías, una para el corte y otra para el peinado, (jamás visto, yo con mi Adriano me basto y me sobro).

Los peluqueros piamonteses, además, no te dan conversación mientras te cortan el pelo, cortar, secar, peinar, así, sin más. En este caso tener un peluquero meridional te puede salvar la vida. Aunque no está dicho que no mueras de infarto cuando te de la cuenta. Las peluquerías italianas son prácticamente un bien de lujo.

 Sin embargo hay una cosa que supera a todas en cuanto a rareza. En las peluquerías italianas el volumen de revistas del corazón es infinitamente inferior al de las españolas. Aquí se llevan más la Vogue, Fashionstyle, MarieClaire y otras revistas de moda. Y yo me pregunto, ¿es que en Italia no hay maris? Y ¿si las hay, qué hacen cuando van a la peluquería si no pueden leer las ultimas novedades de la pantoja italiana ni cotillear con el peluquero?

Grandes misterios por resolver.

Nunca seré Piamontesa

Lo intento con todas mis ganas, pero no heredé los genes de Garibaldi y nunca seré una verdadera piamontesa. Hay que reconocer que he hecho verdaderos progresos en mi afán por conseguirlo, ya reconozco los modelos de Fiat a la legua, mis caras de estupor cuando con 5º alguién dice de ir a tomar un helado se han suavizado, odio a los milaneses por encima de todo y he aprendido a sufrir y a tener fe en la Juve.

Pero es que cuando uno no está hecho para ser del norte, no está hecho y no se hable más. Es ese amor por el frío y por la nieve lo que me aleja de mi objetivo de convertirme en una verdadera torinesa. Y es que en cuanto empiezan a bajar las temperaturas aquí se emocionan, se lanzan a las montañas a respirar aire puro y a dar paseos por el medio del campo que les hace parecer niños sanotes de pueblo.

Sus conversaciones empiezan a girar en torno al esquí, a los complementos de esquí, a las pistas de esquí, a los trajes de esquí y esperan con ansia las primeras nieves para poder ir a esquiar. Y aquí llega el verdadero drama, el momento en el que intentan contagiarte de su emoción piamontesa y quieren convencerte de que vayas con ellos. Y es cuando tu respondes con una frase que les llena de estupor, “Sciare!!!! Iooooo???? uno sport in cui si passa freddo??? Ma sei fuori?”

Señores, la nieve está bien para las películas o como mucho para verla un domingo desde el sofá de tu casa con un té caliente y una mantita. A eso le puedo sacar incluso el lado bucólico y romántico pero en el momento en el que tienes que poner un pie en la calle, la nieve deja de ser guay, ni que decir tiene si encima la mezclas con deporte. Definitivamente, no está hecho para mí.

A pesar de todo esto tengo que decir que yo también me emociono y me sale mi lado más piamontés cuando los Alpes se ven así:

Turín. Foto Lore.

Después de este fn de semana en el Tirol, he asumido que tampoco tendré nunca genes tiroleses a lo Andreas Hofer porque los tiroleses son piamonteses elevados a la décima potencia.

A Blanca, terremoto y Lore. Gracias por este fin de semana tirolés de reencuentro con la Naturaleza.