Un igloo in piazza Vittorio

Hay mañanas que en Turín nos levantamos congelados. Pero como ya he dicho más de una vez todo piamontés que se precie adora la nieve por encima de todas las cosas y no les faltan escusas para jugar con ella. A Gabriele Saluci y Lorenzo Fracastoro no se les ha ocurrido nada mejor que construir un igloo en medio de piazza Vittorio como método para refugiarse del frío.

Fuente: La Repubblica

Los más originales sí, pero no los únicos;

Piazza Statuto. Foto: Comune di Torino

Perros turineses. Foto: Comune di Torino

Muñeco de nieve en el monte capuccini. Foto: Il corriere.it

Mini muñecos. Piazza Bodoni: Foto: Yo misma con mi mecanismo

Anuncios

Nieve

Lo sé que para un verdadero turinés esto no es nada pero yo soy una turinesa de pacotilla y me emociono, así que el típico post con las típicas fotos de la típica nevada no podía faltar.

Bicis congeladas

Porta Nuova bajo la nieve

Piazza Bodoni, ese gran hombre

Mi colega, Willy

Frío

“¡¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?, ¿Quién?!”

Mi motivación estaba por las nubes, hasta ejercicios de calentamiento tenía en la cabeza, pero, de repente Turín se ha puesto farruco y así sin avisar ha decidido levantarse con -8º y estas pintas:

Valentino y Monte Cappuccini. Foto: Comune di Torino

Foto: Comune di Torino

Valientes de la vida: Foto: Comune di Torino

Foto: Comune di Torino

No prentenderéis que yo así vaya a correr o a ningún sitio, ¿no?. No soy yo… es el destino.

Nivel I de “piamontesismo”, conseguido

Hay dos cosas que todo piamontés que se precie hace en invierno; la primera, adorar la montaña y la naturaleza por encima de todas las cosas, la segunda, comer polenta como si fuera un manjar de los dioses. Este fin de semana, en pleno proceso de relajación y desconexión he hecho las dos cosas, juntas.

He descubierto que si tienes una casa con calefacción la montaña es el mejor sitio para relajarse. Obviamente mi encuentro con la naturaleza ha sido a través del cristal, lo de pasear, esquiar y respirar aire puro lo dejo para cuando el proceso de adaptación piamontés esté más avanzado.

Como todo fin de semana de relax, éste ha incluido, música, pelis, cerveza, mimos y un cocinero particular. Como buen piamontés, Lorenzo domina el arte de la polenta, de sobre, a la perfección. Un arte que, aunque lo parezca no es fácil, porque la polenta es la cosa más sosa y con menos gracia que se haya inventado sobre la faz de la tierra.

Comer polenta con las montañas nevadas detrás me ha hecho ganar 1000 puntos en mi cuenta de conversión piamontesa particular, el siguiente paso; entender el piamontés. De momento me despido con un: c’ha staga bin

Gracias Epi

Nunca seré Piamontesa

Lo intento con todas mis ganas, pero no heredé los genes de Garibaldi y nunca seré una verdadera piamontesa. Hay que reconocer que he hecho verdaderos progresos en mi afán por conseguirlo, ya reconozco los modelos de Fiat a la legua, mis caras de estupor cuando con 5º alguién dice de ir a tomar un helado se han suavizado, odio a los milaneses por encima de todo y he aprendido a sufrir y a tener fe en la Juve.

Pero es que cuando uno no está hecho para ser del norte, no está hecho y no se hable más. Es ese amor por el frío y por la nieve lo que me aleja de mi objetivo de convertirme en una verdadera torinesa. Y es que en cuanto empiezan a bajar las temperaturas aquí se emocionan, se lanzan a las montañas a respirar aire puro y a dar paseos por el medio del campo que les hace parecer niños sanotes de pueblo.

Sus conversaciones empiezan a girar en torno al esquí, a los complementos de esquí, a las pistas de esquí, a los trajes de esquí y esperan con ansia las primeras nieves para poder ir a esquiar. Y aquí llega el verdadero drama, el momento en el que intentan contagiarte de su emoción piamontesa y quieren convencerte de que vayas con ellos. Y es cuando tu respondes con una frase que les llena de estupor, “Sciare!!!! Iooooo???? uno sport in cui si passa freddo??? Ma sei fuori?”

Señores, la nieve está bien para las películas o como mucho para verla un domingo desde el sofá de tu casa con un té caliente y una mantita. A eso le puedo sacar incluso el lado bucólico y romántico pero en el momento en el que tienes que poner un pie en la calle, la nieve deja de ser guay, ni que decir tiene si encima la mezclas con deporte. Definitivamente, no está hecho para mí.

A pesar de todo esto tengo que decir que yo también me emociono y me sale mi lado más piamontés cuando los Alpes se ven así:

Turín. Foto Lore.

Después de este fn de semana en el Tirol, he asumido que tampoco tendré nunca genes tiroleses a lo Andreas Hofer porque los tiroleses son piamonteses elevados a la décima potencia.

A Blanca, terremoto y Lore. Gracias por este fin de semana tirolés de reencuentro con la Naturaleza.

No se muerde la mano que te da de comer

Vale, reconozco que he blasfemado un poquito, bastante, traduciendo el artículo de esta mañana, pero tampoco es para ponerse así, hombre, que yo en realidad lo hacía desde el respeto, pero es que había algunas frasecitas que no había Cristo, nunca mejor dicho, que las tradujera.

Y es que creo, que Dios me ha castigado (a mí, ya ven que cosas) enviándome el diluvio universal. Y es que hoy estábamos todos tan tranquilos, tan contentos de que hubiera salido el sol, (por una vez en la vida) que lo hemos dado todo y nos hemos ido al Valentino de locos de la vida. Pero ha sido poner un pie en el Valentino y despertar a la bestia, como si alguien nos hubiera querido castigar por el abandono de nuestras obligaciones. Ha caído el diluvio universal, (prometo que esta vez sin exagerar) y ha llegado un viento huracanado, (que despeina mi peinado. Reyes, va por tí) que nos ha hecho temer por nuestras vidas desprotegidas y demasiado cercanas a los árboles, que han acabado de esta guisa;

Prometo que se han oído gritos de terror ante el temor de que la casetilla donde estábamos “refugidos” saliera volando y nosotros con ella. En fin, muy dramático todo.

Y es que Turín es así, te da estos sustos.

Pero aún así, volviendo a casa con una sola chancla y tan mojada como si me hubiera dado un baño en el Po, con ropa y todo, he vivido mi momento particular de Singing in the rain y aunque mañana tenga pulmonía, a mí, el chaparrón me ha dado el subidón.

De todas formas, después de la tormenta siempre llega la calma, porque media hora después Turín estaba así de tranquilito;

Pd. Para quién no lo sepa ahora me gano la vida traduciendo artículos religioso. Sí, yo. Que le voy a hacer, me vendo por poco 😉

Turín y sus cambios de humor

Y tú te confías y te crees que ha llegado la primavera y sacas las sandalias del fondo del armario,buscas los pantalones cortos y te motivas para irte todos los días a ponerte morena al Valentino, (entiendo que hace falta una motivación grandísima) y de repente llega Junio y Turín te traiciona y las temperaturas bajan hasta los 8 grados y llueve como si no hubiera un mañana e inevitablemente te cambia el humor porque ya ni pantalones cortos ni cremas solares, tienes que volver con todo tu trauma a SACAR EL CHUBASQUERO, porque Turín a 7 de junio, tiene esta pinta;

Murazzi. Turín. 7 de Junio 2011. Foto Comune di Torino

Murazzi. Turín. 7 de Junio 2011. Foto Comune di Torino

El Po. Turín. 7 de junio 2011. Foto Comune di Torino

Murazzi. Turín. 7 de junio, 2011. Foto, Comune di Torino

DRAMMA

Primavera torinesa

Esta vez parece que la primavera se ha instalado definitivamente en Turín, (aunque aquí nunca se sabe) y como es propio de la temporada Turín está verde y más bonito que nunca. Para muestra un botón;

Palazzo Madama. Piazza Castello

La Mole. Mucha mole

No es Central Park. Es Turín

La Mole en Primavera

Las fotos son de Alejandro Chuls, alias Güeeeeyyyy, que se ha convertido en mi fotógrafo particular.

Temperaturas récord en Torino

31 grados, temperatura récord en Torino para el mes de abril. Imaginaos que récord para una sevillana. Pero que dure!!!!!

Sí a sentirse como en casa y a poder ir a tirarse al parque en pantalones cortos. ¡Viva la primavera torinesa!

La Stampa. Dos jovenzuelos se refrescan en la fuente de Piazza Castello