Midnight in Warsaw

Si Woody Allen hubiera cambiado el escenario de su última película y la hubiera rodado en Varsovia, Gil Penderse habría paseado por los cafés más bohemios de la ciudad, bailado con las damas más elegantes y sobre todo habría bebido mucho vodka.

“Antes de la Segunda Guerra Mundial, el vodka era para los polacos como el expresso para los italianos” Pawel Gorczyca, Director de J.A Baczewski.

Y este señor se quedaba corto. El vodka es para los polacos la manifestación de todas las alegrías y el remedio a todos sus males. Es tu cumpleaños, bebamos vodka, te acaban de contratar, bebamos vodka, te casas, bebamos vodka, te duele la cabeza, bebe vodka, estás cansado, bebe vodka, te estás resfriando, bebe vodka, estás triste, bebe vodka, te pica un pie…bebe vodka.

Pero es además el método nacional para medir tu nivel de polacolismo en vena. Si resistes a una juerga sin morir en el intento te puedes considerar un buen polaco. Pero no es fácil conseguirlo, he aquí las reglas de todo buen bebedor de vodka:

– El vodka se bebe a tragos, nada de a buchitos

– Después de un trago cómete un buen pepinillo o unas sardinas en escabeche. Neutraliza el alcohol.

– El agua nunca está de más.

– Beber menos de tres no está bien visto pero a partir de ahí te puedes quitar del medio con mucha diplomacia, quedarás la mar de bien y tu cuerpo no se resentirá al día siguiente.

Marcin enseñándome a beber vodka polaco. Todas sus lecciones sirvieron de poco, mi resaca al día siguiente era monumental. Eso sí, ese día hablaba polaco como el mismísimo Kapuscinski.

Na zdrowie!

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Sobrevivir a un fin de semana de casting

Llevo dos fines de semana que ni en los mejores sueños de Risto Mejide y todos sus colegas juntos. Los fines de semana de castings son como vivir en tu propio reality show, solo que sin famoseo ni premio suculento de por medio pero adolescentes nerviosos, coreógrafos, música y bailarines tenemos para dar y regalar.

En estos días habré podido medir a unas 800 personas, (y las que me quedan) lo que me ha causado un verdadero trauma. ¿Qué narices comen los niños de la generación del 90? No hay uno de menos de metro setenta y las niñas aparentan todas 25 años. No sé que les dan sus padres para desayunar pero lo que está claro es que a ellos no les daban 2 le debían dar 72 porque sino no me lo explico.

Eso sí, mi polaco mejora a pasos gigantescos. Soy capaz de preguntar el número de pie y lo que es mejor, entiendo la respuesta. No sé contar del 1 al 10 pero del 35 al 42 me los sé todos. He desarrollado una tremenda capacidad para medir a la gente a ojo y no hay pectoral que se me resista. Eso sí, aún no he sido capaz de aprenderme la coreografía, pero todo se andará.

Asia y Giulia, no hay medida que se les resista.

Esa coreografía que nunca me aprenderé

El pre casting

A todo el cast-team. Nico, Irene, Asia, Giulia, Marcin, Patty, Pawel, Martin, Andrea y Michal o lo que es lo mismo, 2 bitches, un unicornio, bamby, Clark Klein, el oso yogi y terminator.

Polaco. 4 razones para no aprenderlo

La vida es esa cosa que pasa mientras…intentas aprender polaco.

¿Sabéis ese tipo de idiomas que tú los oyes y dices, “no lo aprenderé nunca”? Pues bien, ese es el polaco. Y es que por mucho empeño que tú le pongas, la lengua se te traba y tú cuerpo pone serios impedimentos físicos al hecho de que tú lo intentes con todas tus fuerzas. No quiero desanimar a nadie pero…

1. El polaco es la típica lengua de “compro vocal”. De pronunciación imposible con mil consonantes juntas cada una de su padre y de su madre, todas así “arrejuntas” sin ningún tipo de pudor. Un simple buenos días se escribe Jaki był Twój dzień? o algo así.

2. Lo escrito a lo pronunciado se parecen como un huevo a una castaña. Gracias se escribe Dzięki y se pronuncia algo así como Gincuya que a mí me parece un nombre estupendo para un nuevo cóctel.

3. He leído en no sé que estadística que el polaco es la cuarta lengua más difícil del mundo, por delante del japonés, que tiene mucha tela.

4. Los piropos en polaco tienen que sonar fatal. Un simple te quiero es tan complicado como kocham cię y guapo przystojny.

En fin que en estos 5 meses no creo que aprenda a decir ni ciao peskao, que en la oficina se ha convertido en el saludo matutino y el momento enérgico de la jornada.

Iré informando de mis progresos.