¿Obama? no, Naomi, la Campbell, digo

En Milán puede pasar que un domingo cualquiera vayas tú tan tranquila caminando por la calle con la atención puesta en todas las cosas que tienes que hacer el lunes por la mañana en la oficina cuando, de repente, oigas a gente gritar como descosidos, fotógrafos que corren a tu alrededor y flashes, muchos flashes.

¿Qué pasa?, ¿quién viene?, ¿Obama?, no, Naomi, la Campbell, digo, obviamente. Ay señó y yo con ese moño de domingo, las gafas y sin maquillar… Si es que no estoy hecha para el glamour de esta ciudad.

Naomi Campbell en no sé muy bien que tienda, por lo visto famosísima de Milán. Foto del Daily Mail.

Naomi Campbell en no sé muy bien que tienda, por lo visto famosísima de Milán. Foto del Daily Mail.

Y así cada 200 metros. Gritos, flashes, fotógrafos y modelos, sobre todo muchos modelos. Y es que, para el que no se haya enterado aún, estamos en pleno auge de la Semana de la moda o lo que es lo mismo pero dicho con más estilo en la Milan Fashion Week, una de las más importantes del mundo mundial.

Hoy a diez pasos de mi moño y mis gafas

Hoy a diez pasos de mi moño y mis gafas

En esta semana, la ciudad ya estilosa de por sí, se transforma, el tráfico se corta, los hoteles están al máximo de sus capacidades y la gente entre en el mood fashion por lo que te puedes encontrar todo tipo de modelitos como los que podéis ver en esta pedazo de galería que me he currado para que no os perdáis detalle de lo que me encuentro cada día por la calle.

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Y aquí, entre todo este jaleo, estoy yo, que la mayoría de días no tengo muy claro que los colores que llevo peguen los unos con los otros. En fin…a ver si acaba ya y la cosa vuelve a la normalidad, que me siento muy bajita entre tanto modelo.

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Glamour

Siempre juro que no voy a volver, que cada vez que voy me pasa algo y que Milán es demasiado grande, que huele mal, que es gris, que está llena de turistas, que los milaneses son insoportables, conducen fatal y tienen la manía de ir corriendo a todos sitios, (creo que me estoy volviendo demasiado turinesa) pero al final siempre vuelvo.

No sé si será por mi vicio, casi perverso, por las grandes capitales con sus aglomeraciones y sus bullas o porque a pesar de sus muchos defectos los milaneses, y no precisamente los filetes, tienen glamour y ese estilo natural que hace que llevar un traje con su chaqueta, su corbata y sus zapatos cerrados en pleno mayo y con un bochorno que hasta los más sevillanos tendrían serios problemas para soportar, parezca cómodo e incluso fresquito. Eso es clase y lo demás son tonterías.

El glamour milanés quedó requetedemostrado en mi cuarta excursión a Milán al descubrí la Via Montenapoleone, de lo más chic y famosa internacionalmente por sus tiendas caras, carísimas, de ropas y joyas. Allí, donde pasean los italianos más fashion y famosos yo pegaba menos que el chorizo con la morcilla, pero me puse al día de todas las tendencias del verano.

“La Bellezza, l’Eleganza, l’Erotismo e il Denaro” es la frase con la que se lanzó la peli “Via Montenapoleone”, (1986) y en la que se describe la Milán de los años 80, de modelos, políticos, famoseo y yuppies en general.

Eccomi con toda mi belleza, elegancia, herotismo y sobre todo, dinero en Vía Montenapoleone.

Ai miei due Mattei milanesi. A voi vi voglio bene anche se non vi abbia mai visto incravatatti.