Milán en el octavo puesto entre las ciudades italianas con mejor calidad de vida. Mis 8 sí y mis 8 no.

La semana pasada Il sole 24 ore publicaba su tradicional lista sobre las ciudades italianas con mejor calidad de vida. Y cual es mi sorpresa cuando me encuentro Milán en el octavo puesto (y subiendo) … OMG, ¿a estos del Sole 24 ore se les ha ido la pinza?, ¿cómo es posible que esta ciudad invivible, gris y nuvolosa haya superado a mi maravillosa Turín (puesto 54) o mi adorada y tranquilísima Parma (puesto 19)?

Los criterios del cotidiano son simples; coste de la vida, servicios y medio ambiente, negocios y trabajo, orden público, población y tiempo libre. Visto así, tampoco está tan mal la cosa, sobre todo cuando se compara con otras ciudades italianas.

He descubierto que puedo respirar tranquila porque, estadísticamente hablando, es poco probable que me roben, me secuestren o me violen. Y que es más fácil encontrar un trabajo aquí que en cualquier ciudad del sur, (tampoco es que estos del sole 24 ore hayan descubierto la panacea) Milano tempo libero Milano - Affari e lavoro

Pero pasando de los rollos de la estadística me he puesto a pensar cuales son mis 8 razones por las que la ciudad se merece este octavo puesto y cuales son las 8 por las que no y aquí van.

¡Se admiten las vuestras!

1. Si es por la oferta cultural Milán se merece el puesto número uno. Y punto.

2. Diversidad. En Milán hay de todo, menos milaneses. Peruanos, coreanos, mejicanos, chinos, americanos, rumanos, filipinos, marroquíes, egipcios y españoles, muchos españoles. Esto hace de Milán una ciudad maravillosa en la que es posible escuchar miles de idiomas y aprender de multitud de culturas y de etnias. Y yo más feliz que una perdiz.

3. El risotto alla milanese con ossobuco. Sí, soy así de fácil de conquistar.

Ossobuco con risotto

4. Todos los caminos llevan a… Milán, (o a Bérgamo en su defecto) y eso es muy cómodo.

5. Luini. Nada más que añadir.

6. Todas y cada unas de las 135 Guglie del Duomo y poderlas adoptar.

7. Los tranvías. Porque Lisboa no tiene la exclusiva.

8. Parco Sempione. Porque en Milán se necesita mucho verde que ilumine el gris de la ciudad.

NO

1. No sé de a qué calidad de vida se refieren estos pero no puede haber mucha cuando una cerveza te cuesta 5€. Calidad de vida es la Cruzcampo a 80 céntimos.

2. Dicen que la esperanza de vida es alta en Milán, (84 años) Eso será si no eres arrollado por un coche cuando intentas cruzar un paso de cebra.

3. Cuando llueve se inunda. Y llueve mucho.

4. El metro de Milán. Carísimo para el servicio que ofrece, con solo 4 líneas (y una quinta medio en proyecto) y que sufren paros constantes.

5. La humedad. Durante todo el año, todas las noches. Eso no hay pelo que lo aguante.

6. El panetone. Y si alguien entiende porque ese es el dulce típico de la navidad milanesa que venga y me lo cuente.

7. Los baches de Milán. Una mijita de asfalto, señor alcalde.

8. El tráfico. Argumento básico pero fundamental.

Duomo

No eres un verdadero piamontés hasta que…

No eres un verdadero piamontés hasta que…

… no te recorres todos los pueblos de la provincia de Cuneo conduciendo una Fiat y peleándote con un gps que ha decidido llevarte por la carretera comarcal.

Y esa era yo esta mañana, con un espíritu piamontés que ni Garibaldi, perdida en medio de pueblos con una sola calle, haciéndome amiga de todas las gallinas de la región e   intentando entender alguna palabra de piamontés.

Mi excursión me ha llevado a pueblos con calles sin asfaltar y con un olor a abono que ni “Juanito el de la burra”, (veasé mi vecino de Medellín o sea, lo más cerca de la vida rural que yo haya estado jamás)

A pesar de que mi gps llamaba “strada” a lo que en realidad eran caminos de cabras, he disfrutado del paisaje, la nieve, las montañas y hasta del frío. Como buena piamontesa.

Vottignasco-20121205-00172 Vottignasco. Cuneo

Y ya que pasaba por su tierra he ido a saludar a un viejo amigo.

BodoniMonumento a Bodoni. Saluzzo.

 

L’ Italia per principianti

Era una de esas típicas tardes de lluvia turinesa en las que al Po le da por desbordarse y llueve como si se fuera a acabar el mundo. Yo tenía un encuentro en el típico bar turinés con Enrica y aunque todavía no nos habíamos conocido yo ya era fan. Para que ella me reconociera me autodescribí como la típica española, (aceptémoslo, se nos reconoce a la legua). Pero la descripción no hubiera hecho falta, me delaté yo sola; llegué 20 minutos tarde, (culpa de la lluvia, obviamente, que no de mi precisa puntualidad española)

El encuentro fue como todo encuentro español/a – piamontés/sa; yo me quejaba del tiempo y de la lluvia, estaba empapada, tenía los pies calados y mi flequillo no había soportado las inclemencias del tiempo, (un cuadro, vaya). Ella, sin embargo, hacía gala de su super poder piamontes que les hace ser indiferentes al mal tiempo y a la lluvia; todos los pelos en su sitio, ni una mancha de agua y una sonrisa de “in realtà non piove tanto, dai” (diluviaba, lo juro. Los periódicos hablaban de aluvión y nos aconsejaban quedarnos en casa… que luego me decís exagerada)

De ese encuentro tan típico salió este proyecto que ahora os presento y con el que estoy la mar de emocionada. Enrica me habló de cervellifuori, un diario de cinco italianos en el extranjero y me propuso hacer de “cervello dentro” y contar en 21 entradas, una por cada letra del alfabeto, (el alfabeto italiano) mi experiencia. Evidentemente yo acepté enseguida, aunque no tenía muy claro como se me daría escribir en italiano.

Todo esto tomó forma ayer con la primera entrada, A come aperitivo. Cada martes podréis encontrar uno nuevo, desde la A hasta la Z. Además mis chorradas están animadas con las ilustraciones de Ilaria, otra grande de la vida.

Animaos, si ellos pudieron con el español vosotros podéis con el italiano. ¡Haceros fan del blog, comentad y difundid!

Ilustración Ilaria Crivello

Esas cosas del italiano

Después de mi batalla contra el congiuntivo, el ci y el ne y le doppie ahora tengo una nueva lucha, incorporar al italiano verbos como “soluzionare” u “opinare”. El italiano es un idioma rarito, muy rarito. Tiene verbos tan poco útiles como citofonare (llamar al telefonillo) o singhiozzare (tener hipo) pero sin embargo no tiene verbos tan básicos para una lengua como son madrugar, (lo justifican diciendo que como para ellos es algo habitual, al contrario que para los españoles, no necesitan llamarlo de ninguna forma, muy majos ellos) o cotillear, seriamente, ¿en qué país vivo?.

Eso sí luego tiene cosas maravillosas, porque queridos hispanohablantes, tenemos que asumirlo, ¿qué es un te quiero comparado con un ti amo? y me vais a decir que no se os ponen los pelos de punta cuando alguien te dice bravissima/o, porque por lo menos a mí me da el subidón.

En fin, que el jueves tenemos examen y como siempre que se acerca un examen a mí se me ocurren esta serie de chorradas. Uno de esos exámenes que para nuestro nivel, (el de Alba y mio, me refiero) debería ser fácil de aprobar, pero que sin embargo, ninguna de las dos tenemos muy claro que esto suceda, primero porque cuando a los italianos les da por buscarte las cosquillas se pueden poner muy rompicoglioni y segundo porque cada vez que nos sentamos delante de la conjugación del pasado remoto se nos ocurren cincuenta cosas mejores que hacer, (como escribir este post) y ¿es que puede haber un tiempo más irregular a la par que inútil? la respuesta es no.

Manolete, si no sabes torear pa’ qué te metes

En mi obsesión de enseñarle castellano profundo a todo el que se me ponga por delante, el otro día intentaba explicarle a los italianos el sentido de la maravillosa frase, Manolete, si no sabes torear pa’ qué te metes.

Mira por donde, hoy me ha venido a la mente el ejemplo práctico:

Esto no es ni itañolo, señores, esto es español con acento… y a saber de donde.

Grande José!!!

Y yo preocupándome por el congiuntivo.

Le doppie o como amargarte una mañana de domingo

Cuando me quejaba del conjuntivo era porque todavía no conocía le doppie. Me refiero a esa bonita manía del italiano de doblar ciertas consonantes y que, teóricamente, se diferencian de las simples por la pronunciación.

Pues las diferenciarán ellos porque a mí me suenan todas las palabras iguales, por mucho que vengan a decirme impiccare senza doppia sarebbe impicare, non lo senti? Pues mire usted, no. Impiccarme (ahocarse) me voy a impiccar yo cuando en el próximo examen me tenga que poner a hacer una redacción y tenga que pensar consonante por consonante para saber si lleva doppia o no.

El problema de todo esto es que no hay una regla que uno se pueda sentar y estudiar, que seguiría siendo dramático, (que en italiano lleva doppia) pero por lo menos sería una referencia, el problema es que depende de la pronunciación y eso tiene dos problemas,

1. Que o yo estoy sorda o los italianos, por mucho que ellos digan, las doppia se las pasan por el pie.

2. Que cualquiera que me haya oído hablar italiano, (itañolo, mejor dicho), sabe que es más bien tirando a andalú y que a mí, será la costumbre, lo de pronunciar me da perezica.

Amigos italianos, o me hacéis un favor y cada vez que habléis conmigo pronunciáis las doppias de una manera exagerada o os unis a mi piattaforma per la estinzione delle doppie.

Dicho queda.

A Fran, otro gran amante de le doppie.

Dopo mezzanotte

Muy fan de esta película. El título en castellano es Después de medianoche;

“Martino, (Giorgio Pasotti) es un joven callado y solitario. Trabaja como vigilante nocturno en el Museo del Cine de Turín, donde puede dar rienda suelta a su gran pasión por el cine. Amanda, (Francesca Inaudi) trabaja en una local de comida rápida. Vive en La Falchera, a las afueras de la ciudad y sueña con una vida mejor. Angelo, (Fabio Troiano), su novio, roba coches. Una noche, huyendo de la policía, Amanda entra en el mundo de Martino, en el museo, situado en la espectacular Mole Antonelliana. Allí, la magia de las imágenes y los números se entremezclan para tejer una singular historia de amor a tres bandas”.

Vale, si, puede que el argumente este un poco trillado, pero los personajes son tan dulces y adorables y Turín sale tan bonita, que ya solo por eso merece la pena.

Si alguno me va a pedir amor eterno, que lo haga en la Mole.


El congiuntivo, o ese tiempo del demonio

Cuando me vine a Italia todos me decían que el italiano era fácil, que se entendía todo y que en menos de dos semanas estaría hablando perfectamente. Es evidente que los que me lo decían no conocían el congiuntivo, (subjuntivo en español) un tiempo verbal del demonio cuyos usos no tienen nada que ver con lo que sería lógico en español.

No digo que el italiano sea difícil, mucho menos comparado con un alemán, un húngaro, un lituano o un sueco, pero tiene cosas realmente rompe coglioni y que la mayoría de italianos ni siquiera saben usar de manera adecuada, veáse il congiuntivo.

Estoy convencida de que hablar bien italiano es más fácil para un sueco que para un hispano hablante. Hablar bien, repito, que no es lo mismo que hacerse entender. Tantas similitudes a veces hacen las diferencias, por pequeñas que sean, más difíciles de entender de lo que serían si no tuviesen nada que ver.

En definitiva, que hoy odio la lengua de Dante y sobre todo el congiuntivo.

Otras cosas que odio del italiano;

– El ci y el ne y su uso irracional

– La conjugación del verbo avere en pasado remoto

– Que salir se diga uscire y subir salire

– Las preposiciones y su manía de juntarse, abreviarse, apostrofarse…

– Los pronombres directos e indirectos

– Hablar de usted

Todo esto es porque mañana tengo un examen. Supongo que a partir de las 12:00 me habré reconciliado con la lengua de Dante.

A Daniela por soportar mis impaciencias con el conguintivo.