Os presento Urdaibai… a pesar del mal tiempo

Amigos, hay un rinconcito en Vizcaya entre mar, río y montañas donde la vida se vive despacito. Los paisajes, salpicados de vez en cuando por alguna pequeña localidad son verdes, que te quiero verde y conviven pájaros, jabalíes y surfistas.

Os hablo de Urdaibai, mi descubrimiento del verano y un museo de la naturaleza al aire libre donde puedes pasarte el día contemplando los cambios de la ría, de las mareas, de las nubes y del clima. Todo muy despacito.

En Urdaibai se vive bien, se respira mejor, se come a lo vasco y el clima… bueno, dejemos lo del clima que íbamos muy bien.

Vista aérea

Vista aérea

Declarado Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aquí hay turismo para todos los gustos y todas las edades.

Date un paseo por esas localidades esparcidas entre el verde; visita la ola de Mundaka y sus surfistas (oh Dios, sus surfistas!), llena el maletero de conservas en Bermeo, ármate de valor y sube a Elantxobe, porque hay que ser muy vasco para colocar un pueblo en ese sitio donde hasta los autobuses lo tienen complicado y siéntete vasco la hostia en Gernika.

Come, come como si no hubiera un mañana; aprende a potear con naturalidad, un pintxo en cada bar y todos bien regados con un zurito.

Prueba a hacerte pasar por autóctono. Pon acento, intima con todos los señores con txapela que te encuentres, apréndete la alineación del Athletic, saluda con un Aupa! y despídete con un agur alto y claro y sobre todo, habla de la mar y las mareas como si entendieses.

Ponle velas y reza al santo que corresponda para que salga el sol y puedas disfrutar de las maravillosas playas de la zona. No te extrañe ver a locales bañándose mientras tú llevas un polar puesto, pero asúmelo, ellos son vascos, tú no.

Y sobre todo, toca la campana en San Juan de Gaztelugatxe y pide volver, porque te aseguro que te vas a ir con pena de este lugar.

LASER ARTE URDAIBAI

Playa de Laga. Foto Xabi, aka Mister Bizkaia.

Playa de Laga. Foto Xabi, aka Mister Bizkaia.

 

Elantxobe. Foto Traveler un día con sol

Elantxobe. Foto Traveler un día con sol

San Juan de Gaztelugatxe

San Juan de Gaztelugatxe

Mundaka

Mundaka

 

 

Info y turismo:

De veraneo al pueblo

No hace falta que venga ninguna conocida marca de cerveza a recordarnos que para pasar un buen verano y bien baratito, lo mejor es irse al pueblo. Eso ya lo sabemos todos. Los pueblos son lo más, buenos, bonitos y baratos, sobre todo baratos.

Por eso, señores, y visto como están las cosas, desde 4ºpiano hago una campaña para que volvamos a la tan buena constumbre ibérica del veraneo rural. Con las abuelas, (grandes agradecidas) las tortillas, las moscas grandes como sandías, las siestas interminables y la buena vida.

Por lo menos ese es  mi plan low cost veraniego. A descansar a mi pueblo. Porque no habremos subido a preferente, (a pesar del esfuerzo) pero tenemos mucho más.

En mi pueblo hay playa. Sí, he dicho playa, no os pongáis ahora tiquismiquis con los conceptos, que la arena y el agua salada están sobrevalorados y además, en la costa Breva, (que así se llama) hay más chiringuitos que en Matalascañas.

Costa Breva. Medellín. Badajoz.

Costa Breva. Medellín. Badajoz.

Chiringuito Playa de Medellín. Foto El Arca de Noé.

Chiringuito Playa de Medellín. Foto El Arca de Noé.

Internet funciona cuando le parece y el 3G tiene problemas serios de conexión, pero a pesar de todo tenemos la mejor y más antigua red social del mundo, la plaza del pueblo.

La fruta y la verdura saben mejor y cuestan menos, los cubatas tienen precios razoble y aunque no existe todo el postureo en torno al aperitivo y al vermú la hora de la cerveza es imperdonable. Y lo mejor de todo, las siestas se echan a la sombra de un naranjo.

Siestas a la sombra de un naranjo.

Siestas a la sombra de un naranjo.

La gente de mi pueblo, (como la de todos los pueblos) es sabia y si no te lo crees puedes comprobarlo aquí.  Y además mi pueblo inspira, que para eso somos medio romanos.

En fin, ¿qué más argumentos necesito?, que yo este verano me voy al pueblo y… ay que pena de quién no lo tenga.

Hagámos una obra de caridad y como decía  la famosa marca de refrescos, de cuyo nombre no quiero acordarme

¡adoptemos un moderno de ciudad!

Tengo un amor del norte

Ya sabéis que yo soy más andaluza que el gazpacho y más madrileña que el bocadillo de calamares, sí, tengo ese puntito bipolar, que le vamos a hacer. Pero tengo que confesarlo, tengo un amor en el norte y mi amor norteño se llama… Logroño, a ver que os estabais pensando. Y es que me tiene loca, tanto, que como se me vaya la cabeza, lo dejo todo, me voy y pongo un restaurante con bodega propia en medio del Espolón, (por soñar…)

Y es que La Rioja es la repera, se come bien, se bebe mejor y se vive…que eso no está pagado. En La Rioja he sido feliz cual perdiz y es que es muy fácil ser feliz en La Rioja, sobre todo si vas con una compañía como la mía. Me he reencontrado con amigos, (bendita amistad), me he reencontrado con el campo y las barbacoas, me he adueñado dos abuelas postizas, he comido como si me lo fueran a prohibir y he aprendido a distinguir vinos, (he aquí uno de los motivos de tanta exaltación riojana)

Viñas riojanas en Briones.

Viñas riojanas en Briones.

Logroño es la famosa calle Laurel y las bodegas, sí, pero es mucho más. Es la Iglesia de San Bartolomé, pequeña y austera, por ella estuve a punto de convertirme al cristianismo. Es la “Redonda” y su mini Miguel Ángel con historia rocambolesca. Es la calle Portales, donde pienso comprarme la casa cuando tenga restaurante y bodega. Es el Museo Würth, que allí donde Cristo perdió la chancla, tiene una buena colección de arte contemporáneo y un edificio de dejarte con la boca abierta. Y es, como no, El Ebro.

Pero también es tranquilidad, buenrollismo, que la gente te salude por la calle, que no existan las prisas y que siempre sea un buen momento para “echar un pintxo”.

San Bartolomé. Logroño. Foto Fernando López

San Bartolomé. Logroño.

Torres de La redonda

Torres de La redonda

Museo Würth. Logroño. Foto Gestio Museos.

Museo Würth. Logroño. Foto Gestio Museos.

A Gonzalo & family y Cris.

Canarias, o el placer de que te llamen “mi niña”

Las vacaciones hay que tomárselas en serio y ya que el Papa se ha ido a Castelgandolfo a gozar de la vida yo me he ido a Tenerife. El descanso papal a mí me ha permitido un julio relajado, el poder quitarme las gafas, olvidarme de homilías, santos y milagros y dedicarme a tomar el sol. Y eso he hecho toda esta semana, sin preocupaciones, más allá de la conducción deportiva de Fernando, ni estreses.

Sin embargo mi paz se ha roto esta mañana cuando mi jefa, esa mujer que me envía correos electrónicos con emoticonos gigantes, me ha recordado que el 16 de agosto, en pleno fresquito madrileño, empieza la JMJ y todo lo que eso implica, que el Papa se mueve y que todos sus movimientos tienen que ser traducidos… por mí.

Pero dejando atrás el drama de la vuelta al trabajo del Papa, y por lo tanto la mía, drama que vivo por primera vez en mi vida, mi moral no me permite dejar de informar y difundir universalmente mis cuatro descubrimientos canarios del mes de julio:

1. El Teide o sentirte en otro planeta por un rato


El Teide desde el mirador de Ortuño

Parque Nacional del Teide

No me extraña que Guayota viviera allí porque es el mejor sitio para hacer el mal pero también para disfrutar de buenas conversaciones y mejor compañía descubriendo los rincones de este mini planeta dentro de otro planeta.

2. El cortado leche y leche que no es más que un café con leche y un poco de leche condensada, pero esa manera que tienen de pronunciarlo como leyi leye es lo más y es que a mí el acento canario siempre me ha parecido la mar de sexy.

3. Que el buen tiempo de canarias es un mito.

4. El macizo de Teno, un relieve volcánico que surgió hace millones de años y está compuesto por barrancos que terminan en el mar de manera impresionante.

Llegar es un poco dramático pero merece la pena

A Fer, Mire, Anjia, David, Carlos y Mari. Gracias por esta semanita.