Milán en el octavo puesto entre las ciudades italianas con mejor calidad de vida. Mis 8 sí y mis 8 no.

La semana pasada Il sole 24 ore publicaba su tradicional lista sobre las ciudades italianas con mejor calidad de vida. Y cual es mi sorpresa cuando me encuentro Milán en el octavo puesto (y subiendo) … OMG, ¿a estos del Sole 24 ore se les ha ido la pinza?, ¿cómo es posible que esta ciudad invivible, gris y nuvolosa haya superado a mi maravillosa Turín (puesto 54) o mi adorada y tranquilísima Parma (puesto 19)?

Los criterios del cotidiano son simples; coste de la vida, servicios y medio ambiente, negocios y trabajo, orden público, población y tiempo libre. Visto así, tampoco está tan mal la cosa, sobre todo cuando se compara con otras ciudades italianas.

He descubierto que puedo respirar tranquila porque, estadísticamente hablando, es poco probable que me roben, me secuestren o me violen. Y que es más fácil encontrar un trabajo aquí que en cualquier ciudad del sur, (tampoco es que estos del sole 24 ore hayan descubierto la panacea) Milano tempo libero Milano - Affari e lavoro

Pero pasando de los rollos de la estadística me he puesto a pensar cuales son mis 8 razones por las que la ciudad se merece este octavo puesto y cuales son las 8 por las que no y aquí van.

¡Se admiten las vuestras!

1. Si es por la oferta cultural Milán se merece el puesto número uno. Y punto.

2. Diversidad. En Milán hay de todo, menos milaneses. Peruanos, coreanos, mejicanos, chinos, americanos, rumanos, filipinos, marroquíes, egipcios y españoles, muchos españoles. Esto hace de Milán una ciudad maravillosa en la que es posible escuchar miles de idiomas y aprender de multitud de culturas y de etnias. Y yo más feliz que una perdiz.

3. El risotto alla milanese con ossobuco. Sí, soy así de fácil de conquistar.

Ossobuco con risotto

4. Todos los caminos llevan a… Milán, (o a Bérgamo en su defecto) y eso es muy cómodo.

5. Luini. Nada más que añadir.

6. Todas y cada unas de las 135 Guglie del Duomo y poderlas adoptar.

7. Los tranvías. Porque Lisboa no tiene la exclusiva.

8. Parco Sempione. Porque en Milán se necesita mucho verde que ilumine el gris de la ciudad.

NO

1. No sé de a qué calidad de vida se refieren estos pero no puede haber mucha cuando una cerveza te cuesta 5€. Calidad de vida es la Cruzcampo a 80 céntimos.

2. Dicen que la esperanza de vida es alta en Milán, (84 años) Eso será si no eres arrollado por un coche cuando intentas cruzar un paso de cebra.

3. Cuando llueve se inunda. Y llueve mucho.

4. El metro de Milán. Carísimo para el servicio que ofrece, con solo 4 líneas (y una quinta medio en proyecto) y que sufren paros constantes.

5. La humedad. Durante todo el año, todas las noches. Eso no hay pelo que lo aguante.

6. El panetone. Y si alguien entiende porque ese es el dulce típico de la navidad milanesa que venga y me lo cuente.

7. Los baches de Milán. Una mijita de asfalto, señor alcalde.

8. El tráfico. Argumento básico pero fundamental.

Duomo

El temazo sobre Expo 2015 que se ha convertido en un éxito viral

Hoy vuelvo, después de un tiempo de adaptación milanesa, inaugurando una nueva sección para contaos de primera mano todo lo que sucede en Expo Milano 2015. Las noticias más interesantes, las anécdotas más divertidas y los cotilleos más jugosos.

Para todos los hispano hablantes que busquen información sobre el evento, fans de las Expos del mundo o todos los que estén interesados en las transformaciones que está sufriendo la ciudad de la mano de este gran evento que dicen, cambiará la vida de los milaneses y pondrá la ciudad en el mapa turístico de 2015.

Expo Gate. Milán. Foto El viajero

Expo Gate. Milán. Foto El viajero

Y la abro en modo bailongo con “Milano è expo” el falso himno oficial de Expo 2015 que se ha convertido en un éxito viral y que en solo 5 días ha conseguido más de 127.000 visitas (y subiendo) en Youtube.

Una coreografía que recuerda ligeramente a La Macarena de los Del Río pero protagonizada por un danzarín hombre de Vitruvio con brazos que se mueven cual tentáculos de pulpo entre bailarinas con mini faldas brillantes, el Duomo y la Scala.

Desde el primer momento el vídeo huele a farsa y a algo poco serio, pero aún así ha generado grandes dudas, seguramente impulsadas después que un periódico online de Monza  publicara un artículo con palabras del proprio autor, el rapero Sebax, donde afirmaba que la canción había sido elegido como himno oficial del evento junto al “Sorriso della vita” de Andrea Bocelli. Una mezcla cuanto menos, curiosa.

@Expo2015Milano respondía rápidamente a los miles de comentarios y críticas que se podían encontrar en la red desmintiendo la noticia a través de un tweet en su cuenta. “La canción de Sebax no es el himno de Expo: es una iniciativa privada y espontánea”

Twitter Expo Milano

Efectivamente era un fake, y menos mal, porque este temaso, porque no tiene otro nombre, no pasará desde luego a los anales de la historia por su calidad musical. Se trataba solo de un usuario de las redes, que como tantos intentan darse a conocer, por cualquier medio. Pero esta vez, Sebax, lo ha conseguido y por unos días se ha convertido en el rey del mambo, nunca mejor dicho. Si no había tenido suficiente con el éxito del videoclip, alegría para nuestros ojos y oídos, Sebax ha decidido, además, regalarnos un video tutorial en el cual se explica como aprenderse los pasos de memoria.

Nuevo país, nueva ciudad, nueva vida

Hace una semana que Ryanair me trajo, sana y salva, a mi nuevo destino. Un destino al que vengo para quedarme por una buena temporada. Queridos amigos, 4º piano vuelve a sus orígenes, a mi Italia querida. Me vuelvo a exiliar temporalmente en busca de la aventura internacional o del curro, lo que mejor os suene según lo optimista o bohemios que seáis.

No voy a darle a este post, aunque podría, el toque dramático que le gustaría a mi amigo Miguel del no me voy, me echan, ni el peliculero/romanticón propio de mi amiga Alba. Si por ella fuera me convertía en la protagonista de la versión dramática de 8 apellidos vascos y se quedaba tan ancha. Pero tampoco le daré el toque super optimista de, me voy a lanzar mi carrera y a darle un -otro- empujón internacional a mi curriculum.

Porque ni lo uno, ni lo otro, queridos. Me voy, en parte porque me echan y en parte por lanzar mi carrera. O más bien porque después de un año y medio en España solo he conseguido encontrar trabajos temporales, precarios y en negro y una, por muy optimista que sea, también se cansa de esa vida.

Así que he cogido el petate y me he venido a Milán, con su cielo gris, su contaminación, sus tacones… y sus milaneses. Y aunque echo más horas en la oficina que un reloj voy a intentar sacar un rato para redescubrir la ciudad, conocerla y aprender a vivirla como la viven los milaneses de verdad (pero yo sin tacones ni manicura perfecta, que todavía no estoy tan integrada)

Como muchos saben vengo a la capital de la moda a hacer EXPO 2015 que para el que no lo sepa, es como Sevilla 92 pero sin Curro, lo que le quita bastante nivel y emoción al asunto.

Curro vs. Foody. La imagen habla por sí sola

Curro vs. Foody. La imagen habla por sí sola

Prometo ir contando todo lo que me ocurra en esta ciudad caótica con este trabajo frenético. Y mientras tanto espero visitas que me ayuden a sobrellevar la nostalgia.

Roma, amor eterno

Roma. Foto Traveler.

Roma. Foto Traveler.

Han pasado diez años desde la última vez que estuve en Roma. Por aquella época era joven e inexperta y poco ducha en viajes, y en casi todo lo demás. Íbamos con el colegio a hacer un intercambio de esos de “conoce a los demás y así serás más tolerante”. Todo estaba programado y organizado y la profesora de latín se empeñaba en hacernos traducir todas las inscripciones que nos encontrábamos por el camino, (en Roma, os podéis imaginar) Antes de esa, había habido otras veces, siempre con el colegio y siempre con el latín. Desde entonces no he vuelto, (sí, tiene delito la cosa) y la separación ha sido larga y dolorosa. Pero mañana, mañana tengo appuntamento per colazione en Roma.

Roma es un museo arqueológico vivo, una ciudad eterna que nos muestra su pasado histórico en cada esquina. Llena de turistas y paraguas de guías turísticos y colas en todos lados. Pero esa no es la Roma que me toca esta vez, mi Roma de este viaje se va a saltar el latín, los turistas y las colas a la torera. Me pienso dedicar por completo a la otra Roma, a la más desconocida, la más bizarra pero la más romana. La Roma de la panceta, de las tripas, del capuccino, de las flores y los mercados, la Roma del nasone y de la comida en la calle. La Roma de los romanos.

Roma. Foto Traveler

Roma. Foto Traveler

Entre mis planes están comerme un tramezzino paseando por el barrio de Prati con sus boutiques y sus palacetes para disfrutar de la mejor vista del Tíber. Sentarme durante horas, (soleadas horas. Roma, hazme ese favor) en el mercado de campo di fiori a hacer un poco de turismo antropológico del que a mí me gusta y a pensar en la ejecución del pobre Giordano Bruno.

Campo di fiori y el pobre encapuchado Giordano Bruno. Roma. Foto Traveler

Campo di fiori y el pobre encapuchado Giordano Bruno. Roma. Foto Traveler.

Embobarme con los mosaicos de Santa María in trastevereAcercarme a la Real Academia de España en Roma (y no solo por el templete de Bramante) sino para asistir a la inauguración de una exposición y comprobar con alegría como a los buenos amigos se le cumplen sus sueños. Y pasear haciéndome pasar por bohemia europea por el Jardín Botánico.

Santa María in Trastevere. Roma.

Santa María in Trastevere. Roma.

Templete de Bramante. Roma. Foto Real Academia de Roma.

Templete de Bramante. Roma. Foto Real Academia de Roma.

 

Hasta mañana, Roma.

Moka. Obscuro objeto del deseo

He echado cuentas y va a hacer un año desde que volví de Italia y un año hace que no me bebo un expreso como Dios manda, (un año, mamma mia) Desde entonces vivo con miedo a que esté demasiado aguado, sea demasiado largo o no tenga espuma. Voy por las cafeterías mirando el tipo de cafetera y la marca de café y miro fijamente a los ojos del camarero intentando descifrar si me da confianza antes de pedirle el adorado brebaje.

Tengo una lista de cafeterías del barrio donde se puede beber un café medianamente decente y una con los sitios donde es mejor pasarse directamente al té. En un momento de mono total y presa por la melancolía soy capaz de recorrerme 4 km hasta llegar a la italiana, uno de esos sitios de confianza y que ha pasado todas mis pruebas. Pero con esto y todo, la mayoría de las veces opto por el café con leche donde los daños son menores. Hace también casi un año escribí esto sobre la locura de los italianos con el café, hoy, después de un año, soy peor que ellos.

Por esto, desde mi humilde blog quiero hacer un homenaje, en el año de su 80 cumpleaños a ese invento que salva mis mañanas y que hace que mi melancolía más llevadera, la MOKA.

Moka. Foto el tornillo que te falta.

Moka. Foto el tornillo que te falta.

En 1933, cuando la economía italiana se encontraba más pa’ ya que pa’ ca’, Alfonso Bialetti introdujo la Moka Express que te permitía disfrutar del sabor de un buen expreso en casa por poco dinero. Hoy en día, la moka se ha convertido en un icono que se encuentra en todos los hogares italianos, a pesar de que tenga que luchar con las dichosas capsulitas. No hay nada más simple, más práctico, más bonito y mejor diseñado que una moka. Tanto que se ha expuesto en los mejores museos de diseño.

Desde entonces la Bialetti sigue fabricando la mítica cafetera que en principio se inspiró en una lavadora y para diferenciarla de imitaciones imprime en ellas a su famoso icono l’omino coi baffi.

Moka y café molido

A Luigi de Ponti, a la Bialetti y a los padres de Fran, por habernos llenado la casa de cafeteras.

 

 

Con malos pelos

Soy de la extendida opinión de que la línea que separa la estancia temporal en un país de la residencia oficial en éste es el momento en el que vas a la peluquería. Ir a la peluquería es una actividad difícil y arriesgada. Tanto, que la residencia se debería conceder así, con la misma, sin más trámites ni papeleos. Superar el momento “malos pelos” en un país extranjero quiere decir automáticamente adaptación absoluta y, por lo tanto, residencia.

Obviamente, recomiendo que ante este gran paso en vuestras vidas os pongáis en manos de una local que os informe de las peluquerías más de moda, las más baratas, las más clásicas o las más in. En mi caso la Campia y la Corelli son mis gurús espirituales.

Al ya traumático momento de explicarle a un peluquero lo que quieres en otro idioma en Italia se suma el hecho de que las peluquerías italianas son raras, muy raras. Para empezar, las italianas, tienen 2 peluquerías, una para el corte y otra para el peinado, (jamás visto, yo con mi Adriano me basto y me sobro).

Los peluqueros piamonteses, además, no te dan conversación mientras te cortan el pelo, cortar, secar, peinar, así, sin más. En este caso tener un peluquero meridional te puede salvar la vida. Aunque no está dicho que no mueras de infarto cuando te de la cuenta. Las peluquerías italianas son prácticamente un bien de lujo.

 Sin embargo hay una cosa que supera a todas en cuanto a rareza. En las peluquerías italianas el volumen de revistas del corazón es infinitamente inferior al de las españolas. Aquí se llevan más la Vogue, Fashionstyle, MarieClaire y otras revistas de moda. Y yo me pregunto, ¿es que en Italia no hay maris? Y ¿si las hay, qué hacen cuando van a la peluquería si no pueden leer las ultimas novedades de la pantoja italiana ni cotillear con el peluquero?

Grandes misterios por resolver.

Las italianas tienen super poderes

Es definitivo, las italianas tienen super poderes y no me refiero a chorradas como volar, desaparecer o cambiar el estado de las cosas, lo suyo es mucho mejor, las italianas son capaces de estar perfectas y estupendas en cualquier momento, lugar y situación.

Y es que sus pelos son resistentes a la humedad y al encrespamiento, sus peinados son anti viento, sus vestidos anti arrugas y sus sonrisas anti mal humor. Verlas pasear bajo la lluvia es sentirse en el rodaje de un anuncio de colonia, no sudan cuando hace calor ni se ponen rojas como tomates cuando corren en el Valentino. Nunca un pelo fuera de su sitio, nunca un pelo de más, siempre bien conjuntadas y perfectas. A sus jerséis de lana no le salen bolas, las orejeras no les hacen parecer extraterrestres y caminan con taconazos como si fueran en pantuflas.

Además de todo esto tienen tiempo para ser mujeres de éxito, con carreras y trabajos, simpáticas, inteligentes y divertidas. Nunca encajaré entre ellas pero las adoro. Su super poder no salvará el mundo ni lo limpiará de delincuentes, pero seguirá haciendo que yo, con mis malos pelos, mi cara lavada y mis pintas de “lo primero que pillo” me gire cada vez que una pasa a mi lado y piense, “ma come C*@+! lo fa?”

Bienvenida al mundo blogero Blanca.

Basilicata coast to coast. Por Domenico Cerabona

Basilicata es una región del sur de Italia situada entre Calabria y Apulia y bañada el Jónico y el Tirreno. Históricamente conocida como Lucania, es una tierra de historia, cultura y paisajes. En mi estancia italiana todavía no he tenido la suerte de poder darme un garbeo por el Sur, y hasta que ese momento llegue no se me ocurre nadie mejor que mi mayor colaborador y gran conocedor de la zona, Domenico Cerabona, para narrar las maravillas de esta región.

El relato que he colgado es un poco más corto que el original, que se puede encontrar entero y en italiano  aquí.

Far West? No, Basilicata. Domenico Cerabona

[…] He decidido convertir el diario de viaje en una serie de relatos cortos sobre los diferentes episodios que nos han sucedido no teniendo porqué estar necesariamente éstos en orden cronológico. Espero haber sido capaz de escribir algo bueno. […] Mis compañeros de viaje (también compañeros en el sentido literal) en estas vacaciones “on the road” eran Lorenzo, obviamente, y la nueva incorporación, Fabio “Stone” Sasso[1], este último asumiendo su propio riesgo y peligro decidió formar parte de una expedición Braders. Sé, que vista la afinidad y cotidianeidad con la cual Lore y yo afrontamos el mundo, estar con nosotros, de viaje, durante casi dos semanas, puede ser una tarea difícil. Pero tengo que decir que Fabio, después de un par de días necesarios de asentamiento, se ha revelado como un  compañero de viaje divertido brillante, incansable y sobre todo, abierto a todo, ¡incluso a los increíbles almuerzos a los que le sometíamos!

Camiseta conmemorativa del viaje.

Sant’Arcangelo, el “pueblecito” de la familia de mi padre es el clásico pueblo lucano. Pequeño y arrocado. Lo he visitado bastante en los últimos años […] pero la sensación que me ha provocado esta vez es que es que, lentamente, se está convirtiendo en un pueblo fantasma. Los habitantes y las actividades principales se están mudando y en el barrio de San Brancato y en el centro quedan solo los habitantes históricos.  Espero equivocarme, de pequeño he vivido varios veranos la vida del pueblo, tengo recuerdos buenísimos y siento una fuerte unión con mis raíces “Sat’Arcangelianas”, me disgustaría que desaparecieran del todo.

Sant’Arcangelo la nuit. Foto; Comune di Sant’Arcangelo.

De todos modos, Sant’Arcangelo ha permanecido como el tipo de pueblo en el que las puertas están siempre abiertas, todos se conocen y sobre todo hablan de todo con todos, tanto es así, que apenas habíamos puesto un pie en el pueblo, en la plaza todos sabían que habíamos llegado. En un pueblo de este estilo, podéis imaginaros la lógica con la que se lleva un “hotel”. Es fácil, se hace con la política de la puerta abierta; es decir, sin recepción. Podéis llegar al “Gattopardo”, el hotel donde nos hospedábamos, a cualquier hora, difícilmente encontraréis a alguien que os acoja. Podréis pasar las horas llamando a la campanilla del mostrador, (asumiendo que la haya, que no lo creo) y ninguno os responderá. Un cartel indica  “contactar con Michele en su habitación si no se encontrara en el hotel”. Generalmente, podréis encontrarlo sentado en el exterior del bar a pocos metros de allí. Por lo tanto las llaves de las habitaciones están en recepción, queriendo, cualquiera podría entrar y cogerlas, pero solo en teoría, porque en la práctica, ¿quién diablos lo haría jamás?

Imaginaros, ante este panorama, uno de los escenarios típicos del “Spaghetti western”. Si creíais que todo esto era surrealista, siento desilusionaros, la parte verdaderamente surrealista de este relato está todavía por llegar. Vayamos por pasos.

3.03 de la mañana, venimos de una fiesta en el Policoro. Llegamos al Gattopardo y obviamente, la puerta está cerrada pero no con llave. […] Procedemos vagamente en fila india, Lore ya tiene las llaves, Fabio va detrás y yo cierro la fila. Estamos cansados y acalorados, ha sido un día largo, pensamos en dormir. Yo ya me estoy imaginando una ducha helada cuando veo algo con el rabillo del ojo. Me giro a la derecha y veo entre las mesas del hall, una persona tirada en el suelo. Empiezo a entrar en pánico, pienso inmediatamente en Michele, víctima de una enfermedad o peor, ya que habría sido más vergonzoso debido a las relaciones de estrecha confianza que tiene con mi familia, víctima de una borrachera colosal. Como me sucede habitualmente en situaciones de pánico, me paralizo y la única cosa que soy capaz de hacer es atraer torpemente la atención de Fabio, señalándole con un dedo la escena que se me presenta.  Fabio al principio no entiende nada, cree que me he vuelto loco, después ve lo que le estoy indicando y a su vez se inmoviliza y llama a Lore.

Me acerco un poco y esto es lo que veo: una silla caída con el respaldo en el suelo y el asiento en perpendicular, un hombre de unos cincuenta años, vestido decentemente, poco más alto de un metro sesenta y detalle fundamental, con calcetines blancos que asoman desde los mocasines. El sujeto se encuentra en una posición absurda, parece que esté convencido de estar sentado, con la espalda completamente pegada al suelo y las piernas que le cuelgan de la silla, una a derecha y otra a izquierda.

Inmediatamente experimento una sensación de alivio, “no es Michele”, pero esta sensación es rápidamente sustituida por la preocupación: ¿y ahora qué hacemos? […] En mi mente decido, “si está solamente borracho lo dejamos aquí”, alguien lo reclamará. Fabio y yo nos acercamos y verificamos que respira, así que nos dirigimos hacia las escaleras. Donde nos espera otro momento surreal. Nuestra habitación se encuentra en el segundo piso. Mientras subimos, en el primero, Lore se encuentra delante de otra escena bizarra: una sábana con letras escritas en rojo. Es inevitable unir la sábana al hombre tirado en el suelo y Lore piensa: “He estado en casi todas las capitales de Europa, he andado solo por zonas poco aconsejables de Rusia, he estado en los barrios más pobres de Londres, Dublín, San Francisco y Los Ángeles, ¿es posible que pueda ser víctima de un serial killer en el Gattopardo de SantÀrcangelo?” Como quitarle la razón. Dado que estáis leyendo este relato intuiréis que, afortunadamente, no nos encontrábamos ante el nuevo “Hannibal” lucano, la sábana era una simpática idea de algunos huéspedes que pensaron que el rojo fuera el mejor color para escribir “Auguri a Antonio e Lucia, oggi sposi”.

Todavía incrédulos por lo irreal de la combinación llegamos finalmente a la habitación donde perdemos el control. Empezamos a reir como locos pensando en lo ridículo de todo esto y comenzamos a hacer especulaciones sobre que podría haber llevado a ese hombre a encontrarse en aquella situación. Entre otras cosas porque no estamos en Harlem o en el downtown de Los Ángeles sino en Sant’Arcangelo, donde no es que haya muchos sitios donde te puedas quedar hasta tarde y emborracharte hasta llegar a ese punto. Imaginamos a nuestro héroe en busca de asilo y lo único que ha encontrado abierto ha sido el Gattopardo, una vez allí, con la seguridad de la entrada, ha visto las sillas y se ha dejado llevar cayendo al suelo. […]

Mientras yo comienzo a pensar que en vez de visitar el día siguiente el Valle del Sinni corremos el riesgo de convertirnos en protagonistas de “Un día en comisaría”, Lore está especialmente conmocionado con los calcetines blancos de nuestro nuevo amigo: un poco macabremente, suponiendo que no se tratase de una borrachera sino de una muerte, comenzamos a imaginarnos el funeral de este hombre, al que evidentemente no irá nadie excepto nosotros, ya que no parece que haya muchos interesados en él, deducción a la que llegamos al ver que no hay ni un familiar que se esté preguntando donde está a las 4 de la mañana. Lore llega incluso a hipotetizar el epitafio: “Ci lascia un elegantone”.

Las risas se me mezclan con una preocupación que no consigo quitarme: “¿y si hubiéramos visto mal, y si no estuviera borracho?, ¿Podemos dejarlo ahí?” […] Decidimos bajar a ver como está e inmediatamente se nos quita la preocupación, el “muerto” ha cambiado posición: las piernas están dobladas y los brazos doblados. Parece que crea que está sentado en un bar. Es oficial, a la mañana siguiente no seremos interrogados en Comisaría.

El sujeto en cuestión.


[1] El apellido de Fabio, Sasso, es Stone (piedra) en italiano. De ahí el juego de palabras de Dome. (n.d.t)

Turín, ciudad de contrastes

Turín mola, lo mismo se te ponen cosmopolitas y te encuentras una fiesta nocturna de lo más cool, tanto que te sientes en Berlín por una noche, que se ponen patrióticos y te encuentras la reunión oficial de Bersaglieri, que son unos personajes de la vida. Y todo junto en un mismo fin de semana y en el único fin de semana de junio que ha hecho buen tiempo, ¿qué más se puede pedir?

Vanchiglia es una especie de pequeño pueblo en medio de la ciudad. Prácticamente en el centro es un barrio donde conviven estudiantes universitarios con gente de toda la vida y todo en medio de un ambiente de lo más moderno lleno de restaurantes étnicos, galerías de arte, estudios de diseño y tiendas de artesanía todas monérrimas. Vamos, que como te descuides puedes pensar por un momento que estás en la capital alemana.

Todos los años se celebra la fiesta del barrio, pero nada de cochecitos de feria con Camela de fondo, (aunque “Nunca debí enamorarme”, tiene su puntillo, reconozcamoslo) conciertos en medio de la calle, sesiones djs, exposiciones y performances inundan el barrio toda la noche y lo llenan de gente. Gente… como esta,

Pero esto es otra historia.

Este año, el lema de la noche hacía referencia al “Come together” de los Beatles y nos invitaba a descubrir el barrio en compañía, (casualidad que yo lo hiciera con mi Ringo particular) invitándonos a perdernos por las calles siguiendo la música y a pararnos en las actuaciones por la calle, en los espectáculos y performances y a entrar en los estudios que por esa noche estaban abiertos.

Por si fuera poco el mismo fin de semana se reunían en Turín estos personajes con estos sombreros tan maravillosos que si yo fuera Amancio Ortega copiaría para la próxima temporada otoño-invierno;

Bersaglieri en Piazza Vittorio. Foto Comune di Torino

Los Bersaglieri son un cuerpo de infantería del ejército italiano creado en 1836 y una de sus características principales es que van en bici por la vida. Sonn la mar de divertidos, pero lo mejor son las fanfarrías que corren mientras tocan la trompeta.

Yo me he convertido en su fan aunque el domingo me despertaran con sus cánticos debajo de mi ventana.

Bersaglieri en Piazza San Carlo. Foto: Comune di Torino

No se puede ser más rico. Foto: La Stampa

Bersaglieri en Piazza Castello. Foto: La Stampa

Y aquí los tenéis corriendo, que es lo que más les gusta en este mundo

Recordando a Rino

Llamadme exagerada pero Rino Gaetano es mi cantautor italiano favorito, sí ya sé que eso es mucho decir pero es que yo no me puedo resistir a su Ti ti ti ti ti ti ti ti ti, que le voy a hacer.

Rino debío ser un tío muy grande y tenía una gracia y un arte insuperables. El dos de junio, se cumplieron 30 años de su trágica muerte quando era jovecincísimo. Pero como ya está todo dicho, para que repetir. Yo me limito a haceros una recopilación de mis favoritas.