Roma, amor eterno

Roma. Foto Traveler.

Roma. Foto Traveler.

Han pasado diez años desde la última vez que estuve en Roma. Por aquella época era joven e inexperta y poco ducha en viajes, y en casi todo lo demás. Íbamos con el colegio a hacer un intercambio de esos de “conoce a los demás y así serás más tolerante”. Todo estaba programado y organizado y la profesora de latín se empeñaba en hacernos traducir todas las inscripciones que nos encontrábamos por el camino, (en Roma, os podéis imaginar) Antes de esa, había habido otras veces, siempre con el colegio y siempre con el latín. Desde entonces no he vuelto, (sí, tiene delito la cosa) y la separación ha sido larga y dolorosa. Pero mañana, mañana tengo appuntamento per colazione en Roma.

Roma es un museo arqueológico vivo, una ciudad eterna que nos muestra su pasado histórico en cada esquina. Llena de turistas y paraguas de guías turísticos y colas en todos lados. Pero esa no es la Roma que me toca esta vez, mi Roma de este viaje se va a saltar el latín, los turistas y las colas a la torera. Me pienso dedicar por completo a la otra Roma, a la más desconocida, la más bizarra pero la más romana. La Roma de la panceta, de las tripas, del capuccino, de las flores y los mercados, la Roma del nasone y de la comida en la calle. La Roma de los romanos.

Roma. Foto Traveler

Roma. Foto Traveler

Entre mis planes están comerme un tramezzino paseando por el barrio de Prati con sus boutiques y sus palacetes para disfrutar de la mejor vista del Tíber. Sentarme durante horas, (soleadas horas. Roma, hazme ese favor) en el mercado de campo di fiori a hacer un poco de turismo antropológico del que a mí me gusta y a pensar en la ejecución del pobre Giordano Bruno.

Campo di fiori y el pobre encapuchado Giordano Bruno. Roma. Foto Traveler

Campo di fiori y el pobre encapuchado Giordano Bruno. Roma. Foto Traveler.

Embobarme con los mosaicos de Santa María in trastevereAcercarme a la Real Academia de España en Roma (y no solo por el templete de Bramante) sino para asistir a la inauguración de una exposición y comprobar con alegría como a los buenos amigos se le cumplen sus sueños. Y pasear haciéndome pasar por bohemia europea por el Jardín Botánico.

Santa María in Trastevere. Roma.

Santa María in Trastevere. Roma.

Templete de Bramante. Roma. Foto Real Academia de Roma.

Templete de Bramante. Roma. Foto Real Academia de Roma.

 

Hasta mañana, Roma.

Un pensamiento en “Roma, amor eterno

  1. ¡Caray!, salvo por Prati, que no me suena, parece que hubieras copiado tu plan de viaje del que hicimos tu madre y yo, ¡hace ya 24 años!, con Felisa y Joaquin.

    En Campo dei Fiori almorzamos en una trattoria sin otros clientes que unos obreretes locales; junto a Sta. M.ª in Trastevere comimos en un conocido restaturante judio (me temo que fuera de tu alcance), cuyas alcachofas rebozadas tu madre todavia recuerda; y como tu madre conoce a gente hasta en el infierno (sobre todo si son funcionarios), estuvimos en la Academia de España y tuvimos el Templete para nosotros solos.

    En fin, desde entonces no hemos vuelto, y despues de ver “La grande belleza” y sus incre´´ibles postales no podemos mas que morirnos de envidia. ¡Aprovecha la ocasión!

    El ordenador me hace algo raro con los acentos, asi que he optado por suprimirlos. Disculpas

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