Ost Berlin, west berlin

Pasar el año nuevo en Berlín puede ser muchas cosas pero es sobre todo peligroso. La noche del 31 los berlineses pierden todo rastro de su tan afamado y admirado sentido cívico y empiezan lo más parecido a una guerra civil que he visto en mi vida. Fuegos artificiales, algunos casi de mi tamaño, vuelan por todos lados sin ningún tipo de control durante más de una hora. La ciudad queda cubierta de humo y con un fortísimo olor a pólvora que permanece en la calle durante días.

Más allá del momento dramático, Berlín estaba tan estupenda como siempre y mi tercera visita me ha dado grandes alegrías. Entre las más destacadas ver a mi novia alemana, que también estaba estupenda o caminar por un antiguo aeropuerto y emblema histórico de la ciudad.

Aeropuerto de Tempelhof. Foto Max Pfeiffer.

Por otro lado y como empieza a ser común en mi relación con Dome terminé metida en medio de no sé muy bien dónde haciendo no sé muy bien qué. Dejo que sea él quien lo explique… a ver si así me entero yo también.

Live in Pankow por Domenico Cerabona (Originale in Italiano, qua)

“¿Habéis ido a Pankow? Habéis hecho bien, yo no he estado nunca” Estas fueron las palabras de Doro, berlinesa de residencia, cuando le dijimos que habíamos ido a Pankow, un barrio de la periferia de Berlín que los berlineses conocen fundamentalmente por ser la cabecera de una de las lineas de metro.

Estación de metro de Pankow. Foto iPhone de Dome.

Y efectivamente, más allá de aquellos que viven allí no hay motivos particulares para ir a Pankow y sinceramente para aquel que esté en Berlín de turismo no tiene ningún sentido ir, no hay ni museos ni ninguna atracción turística. A este punto os estaréis preguntando, ¿y entonces, qué narices habéis ido a hacer allí? Para los otros tres participantes de la expedición la respuesta es simple, seguir los caprichos de un descerebrado, o sea, yo.

Ni siquiera yo sabía muy bien donde estaba Pankow antes de este viaje, creía que estaba en cualquier ciudad del este europeo. La conocía solo por un motivo; una canción Live in Pankow, de los CCCP – Fedeli alla linea. Un grupo que llegó a su ápice y disolución en los años 80; un grupo que definía su propia música como punk filosoviético, música melódica emiliana1.

Habría mucho que decir de los CCCP, su “historia” es compleja y fascinante, en particular la de Giovanni Lindo Ferretti, cantante y líder del grupo que ha pasado de comunista a discípulo de Ratzinger, de una manera controvertida pero no trivial. Me limitaré solo a decir que conocí a los CCCP gracias a mi hermano, que debo reconocer tiene buen gusto para la música. Una vez me describió a los CCCP como “el único grupo italiano por el cual nos la pueden chupar en el extranjero”. Soy consciente de que es una crítica un poco… demasiado simple pero eficaz y evidente.

 En cualquier caso, mi pasión por los CCCP no puede considerarse solo musical. Su música y sobre todo los textos de Giovanni Lindo, tienen para mí un efecto terapéutico. Educado, como he sido, a pensar en política de forma racional y pragmática, de vez en cuando necesito evadir este “rigor reformista” y dejarme llevar en discursos y excesos comunistas puros y duros. Y ¿cómo dar rienda suelta a estos instintos mejor que con el punk filosoviético?

Por lo tanto, de vez en cuando necesito “rifugiarmi sotto il patto di Varsavia” y “voglio un piano quinquennale e la stabilità” como gritaba la masa. Por eso no me pude resistir, tenía que llegar al final de la línea S9 solo para gritar: Live in Pankow!!!

1Emilia Romagna. Región italiana.

3 pensamientos en “Ost Berlin, west berlin

  1. Cuando yo estudié el bachillerato, en pleno franquismo, los textos escolares de geografía decían: “Alemania está dividida en dos Estados: la República Federal Alemana, con capital en Bonn, y la República Democrática Alemana, con capital en Pankow (barrio de Berlín)”.
    Nunca entendí qué era eso de que la capital de un Estado estuviera en un barrio, aunque ahora pienso que con esa exótica perífrasis se trataba de evitar la impresión de que se aceptaba la incorporación de Berlín Oriental (el antiguo sector soviético de la ciudad) a la DDR; aunque, a la inversa, no habia inconveniente en aceptar que los otros tres sectores eran parte de la RFA.
    Por otro lado, la vertiente friki de Dome no deja de ser sorprendente.

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