Cambiare è possibile por Domenico Cerabona

Ayer, casi sin comerlo ni beberlo, (esto es un poco relativo, porque yo me apunté al carro enseguida) me ví metida en medio de la celebración por la victoria de Pisapia en la plaza del Duomo de Milán, (increíble escenario, por otra parte) Como no podía ser menos, iba con mi inseparable comentarista político, el “compagno” Domenico y los dos disfrutamos como enanos.

Yo lo viví desde la libertad que te permiten los ojos de una extranjera y con la excusa de la imparcialidad periodística, (lo doy todo por mis fans) pero aún así me emocioné de ver tanta gente junta y tan contena por el cambio y me reí con los cánticos antiberlusconianos. En definitiva, que el viaje a Milán mereció la pena.

Plaza del Duomo de Milán. Foto La Repubblica

Para las impresiones de Domenico, mucho más profundas e interesantes os dejo la traducción del artículo que me ha enviado esta mañana. Para atrevidos, el original se puede ver aquí. Es el que más me ha costado traducir, así que sed benevolentes:

Antes de contaros el “viaje de trabajo” hecho con Clara a la Plaza del Duomo, viaje que, por otra parte surgió de la siguiente forma; “Io vado, vieni con me?”, “Si”, “Va bene allora arrivo fra venti minuti””Ma davvero o stai scherzando?”No, preparati” (SCATENATI!) tengo que hacer una pequeña introducción porque sino corro el riesgo de parecer un esquizofrénico.

Ayer por la mañana mi madre me hizo leer un texto escrito por ella para un proyecto de la Fundación. Ha escrito un breve ensayo sobre Teresa Noce, una gran mujer comunista. Para mí ha sido una lectura emocionante, sobre todo porque la historia de Noce[1] en ciertos aspectos es muy parecida a la de mi madre, por lo tanto, ella estaba particularmente implicada mientras la escribía. La parte que más me ha impresionado ha sido esta: “Quién no ha militado de manera activa en un periodo particular puede no comprender la determinación, la voluntad y la seguridad que la actividad de Partido dio a Teresa y a millones de militantes. La lucha contra los abusos, por la libertad, sea civil o económica y el rescate de la ignorancia permitió a millones de militantes del Partido Comunista andar hacia adelante en las batallas de emancipación sin vacilaciones ni dudas. Dudas y vacilaciones que habrían, en un país pacificado y en pleno cambio, aflorado y después explotado y a las cuales el Partido no supo y no sabe todavía dar respuesta”.

Estas pocas palabras contienen lo que es para mí el ser comunista en Italia. Quiere decir tener bien fijados en la cabeza algunos valores, (igualdad de derechos y de deberes, antifascismo, paridad, solidaridad) pero sobre todo ser hijo de una tradición que en Italia ha combatido primero el fascismo y después ha sido la propulsión para una fuerza de cambió que ha permitido romper los desequilibrios que existían desde siglos en esas secuencia cíclica sin tiempo descrita por Verga en “I Malavoglia”[2], en la cual los explotados permanecían siempre como explotados y los ricos como ricos. Muchos de los de mi generación y de las sucesivas, lamentablemente no se dan cuenta de esta fuerza arrolladora que tenía la militancia comunista, en una sociedad en la cual el peón trataba de usted no solo al jefe sino también al albañil en la cantera, pasaba también que en la sección del PCI, ese peón se convertía en el Secretario y no sólo podía tutear a profesores e ingenieros, sino que además se convertía en un líder para éstos. En una sociedad donde la mujer era considerada una esclava, no existía el derecho de aborto y divorcio y donde regía todavía el “delito de honor”, en el PCI, mujeres como Teresa Noce eran tenaces combatientes que mandaban sobre muchos hombres. En todos los años 50 y 60 el PCI ha sido una fuerza de cambio y progreso que no podemos olvidar y ésta no puede ser archivada con la etiqueta de “comunista” y metida en el mismo cajón que los partidos comunistas sudamericanos o del Este de Europa. Sin embargo, obviamente, el PCI ha tenido también su culpa, la primera haberse convertido al final de los años 70 en una fuerza de hecho, conservadora, más interesada en combatir los cambios de la nueva sociedad más que en interpretarlos, más interesada en nutrir la división entre clase que en convertirse en una fuerza progresista interclasista como sucedía en los otros países europeos con los partidos Social democráticos. Algunos errores fueron graves, cierto es, pero esto no puede borrar los inmensos regalos hechos por el PCI a Italia.

Y así llegamos al viaje a Milán y al resultado de la segunda vuelta que seguí tanto. Porque encontraba y encuentro inaceptable que la derecha aspirara a desacreditar a Pisapia como Comunista. En un país que ha estado marcado por la tragedia del fascismo, en el cuál los comunistas han derramado su sangre por la lucha de la Liberación, me parece inaceptable que los post fascistas se encuntren imperturbables en puestos del gobienro, mientras para los post comunistas esto deberían estar excluido. Y me parece particularmente inaceptable que sean las personas que hasta ayer aclamaban a Mussolini los que hagan moralismo sobre la poca fiabilidad de los comunistas. Por lo tanto, de manera completamente irracional, he recibido el arrebatador e inesperado resultado de Pisapia en Milán y con una gran alegría he querido ir allí para gritar por su victoria y tengo que decir que ha sido realmente una experiencia buenísima desde el punto de vista humano. Ante todo por la compañía. Si ya ir de turinés a celebrar una victoria municipal a Milán puede parecer un poco raro, ir con una “compañera Ibérica”, es surrealista. Pero expresa muy bien la idea de esta noche.

Foto La Reppublica

Llegamos a la plaza del Duomo y por primera vez revivo las historias de las grandes manifestaciones de partido vividas por mis padres. Millones y millones de personas, de todas las generaciones, unidas en la plaza por un evento “político”, pocas veces me había sucedido. Y sobre todo, pocas veces había visto tantos jóvenes apasionados. Es esperanzador ver que, si se hace de la manera “justa”, la política está en grado de remover las almas y las fuertes pasiones.

Estamos en medio de la muchedumbre que espera a Pisapia y el momento más bonito es cuando suena “Libertà” de Giorgio Gaber con su lema: la libertad es PARTICIPACIÓN. Escalofriante, personalmente el momento que más me llegó de todos. Hasta aquí la parte irracional. Ahora me calmo y cuento lo sucedido en la plaza con “frialdad” periodística.

Libertà. Giorgio Gaber

Dividámoslo en dos: el público y el escenario.

 Al público no puedo juzgarlo, en una ocasión así les concedo y me concedo de todo: banderas rojas, camisetas del CCCP, (entre otras la mía), cánticos de estadio, “Berlusconi pezzo di merda”. Se permite, es una tarde especial, no se puede pedir un análisis preciso e impecable: son casi todos militantes de Pisapia y los militantes ya se sabe, ¡no se distinguen por la sutileza! No es esa su tarea.

Pero sobre el escenario no. Debería haber un mínimo de racionalidad y entender la razón verdadera que les ha llevado a la victoria de Pisapia, (razón que, en parte, he explicado en otro post) y que poco tienen que ver con el antiguo modo de hacer política del  PCI de los años 80 y del modo en el que se ha hecho la oposición a Berlusconi en los últimos años.

 Foto La Reppublica

Desgraciadamente casi todos los que subían al escenario para saludar (cantantes, músicos, cómicos, literarios, mujeres del espectáculo) permanecían absolutamente ignorantes, (voluntariamente o no) a las razones verdaderas de la victoria de Pisapia y nos ofrecía un catálogo entero y completo de las razones por las cuales, DESDE HACE AÑOS, es más, DECENIOS, perdemos y no somos mayoría en el país. Porque no se esfuerza por hacer un discurso inclusivo, porque se mira con disgusto y desprecio hacia la otra parte, porque se pinta al adversario como una fuerza de la cual liberarse como del fascismo, y andando… En definitiva, una manera de hacer que es el contrario, AFORTUNADAMENTE, de lo que ha hecho Pisapia, una manera que implica sólo a los que ya pensaban de un cierto modo, pero no incluye a aquellos que estaban indecisos o que no habían votado antes.

Por fortuna, después suben al escenario los políticos, quienes parecían haber entendido el porqué de la victoria y así, Onida[3], Boeri[4], la alcaldesa de Génova y sobre todo Fassino, que dan discursos rotundos, inclusivos e inspiradores. Son más confiados con el hecho de que se pueda salir de este clima de guerra civil que existe desde hace demasiados años con el resultado de tener un país bloqueado en los años 80.

Y después el momento de Pisapia. Somos tantos, estamos tan exaltados. Él llega al escenario recibido por las ovaciones. Está emocionadísimo, todavía no se lo cree, con la voz rota de la emoción grita un: “abbiamo vinto” que parece más una pregunta que una exclamación. En su discurso están todas las razones de su espléndida victoria. Es un discurso mítico,  entusiasta, pacifista. El nuevo alcalde de Milán hace bien en aclarar dos cosas: la primera que ha ganado gracias a una inmensa participación militante y popular, un activismo que ha llegado a estremecer a gente que tradicionalmente no votaba, (como demuestra la alta afluencia en las mesas electorales) o que no votaban a la izquierda. La segunda, que ha ganado porque ha sido capaz, (a diferencia de su adversaria) de articular una oferta política inclusiva y no exclusiva de los contrarios, una oferta que no estuviera en contraposición a “los otros”, ha sido capaz de proponerse como el candidato de todos no solo de una parte.

 Foto La Repubblica

Espero que la lección de Pisapia y de Milán sirva de ejemplo. Espero que abra un nuevo camino y que no nos traiga de nuevo las viejas divisiones del centro izquierda por temas antiguos e históricamente perjudiciales y nos lleve finalmente a interpretar  la izquierda con métodos de análisis que, basándose en las tradiciones que recordaba al principio, miren al futuro y no a un pasado que, después de todo, no ha estado del todo glorioso visto que no hemos ganado casi nunca…


[1] Teresa Noce, (Turín 1900 – Bolonia 1980) Guerrillera, política y antifascista italiana. Nota de la traducción.

[2] Título de la novela más famosa del escritor siciliano Giovanni Verga. La narración cuenta la historia de una familia de pescadores que vive y trabaja en Aci Trezza, un pequeño pueblo siciliano. La novela fue la inspiración para la película “La terra trema” de Visconti. Nota de la traducción.

[3] Jurista italiano que fue candidato de las primarias por el centro izquierda para la alcaldía de Milán. Nota de la traducción.

[4] Urbanista. Quedó en el segundo puesto en las primarias del Pd por la alcaldía de Milán. Nota de la traducción.

9 pensamientos en “Cambiare è possibile por Domenico Cerabona

  1. Dome:

    Enhorabuena, una vez más. Da gusto ver a alguien que afronta la política con tanto apasionamiento y lucidez a la vez.

    Llevado por tu entusiasmo, he traducido para la Wikipedia española (adaptándolo un poco al público español) el artículo de la italiana sobre Teresa Noce, a la que confieso que no conocía. Por favor, cuando la Fundación publique el texto de tu madre, aparter de hacérmelo llegar si es posible, dame una referencia para incluirlo en la bibliografía del artículo.

    Un abrazo.

  2. Grazie a te Domenico. Cuando me hagas llegar el volumen comentaremos en privado la aguda observación de tu madre sobre los elementos de refuerzo psíquico y vital que ofrecía a los individuos la militancia en el Partido; una cuestión que por sus implicaciones personales para todos no me parece oportuno abordar en profundidad en un canal público cuyos usuarios, además, difícilmente pueden identificarse con el asunto. Sólo te anticipo que, en mi opinión, esos aspectos positivos tenían también en contrapartida una vertiente muy negativa (fundamentalmente en términos de dogmatismo, sectarismo y fanatismo) y que, en una situación política y social normalizada (es decir, en democracia y en un mínimo estado de bienestar), los aspectos negativos pueden acabar predominando sobre los positivos, lo que, en parte, contribuye a explicar la actual crisis del sistema de partidos. Dicho sea lo anterior desde el más sentido homenaje a los hombres y mujeres que, desde cualquier partido, se jugaron la vida contra el nazi-fascismo y sus torpes secuelas luso-greco-franquistas.

  3. Clara, potresti tradurmi (quando hai tempo, ovviamente) quest’ultimo commento di Solitarius, così lo faccio leggere anche a Sofia e Prospero!

  4. Pingback: Ost Berlin, west berlin | 4ºpiano

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