La tragedia de Superga… y sus consecuencias jurídicas, por Solitarius

La colaboraciones en 4ºpiano siguen dando sus frutos y yo la mar de contenta. Hoy tengo el honor de presentar la que quizás sea la colaboración más esperada por los seguidores de este blog, la de solitarius, quién si se hiciera un blog propio me robaría todos los fans. Se la pedí precisamente por eso y porque creo que de lo que habla la segunda parte de esta entrada, (un poco más complicada de leer, pero no menos interesante) es absolutamente desconocido hasta para los propios italianos y siempre está bien meterse en el arduo mundo del derecho de vez en cuando.

Esta vez mi flojera ha llegado a los extremos máximos, ni siquiera traducción ha hecho falta, mi aportación se basa en la búsqueda de las fotos y en el pequeñísimo comentario local sobre los incidentes en las celebraciones de este año. Así me gustan a mí las entradas.

LA TRAGEDIA DE SUPERGA… Y SUS CONSECUENCIAS JURÍDICAS

Estos días se cumple un aniversario más de la que quizá sea la peor tragedia deportiva de la historia de Italia, ocurrida precisamente a las afueras de Turín. A las 17,05 horas del día 4 de mayo de 1949 el avión que transportaba a todo el  equipo de fútbol del Torino, procedente de Lisboa, donde había jugado un partido amistoso contra el Benfica, se estrelló, a causa de las pésimas condiciones meteorológicas, contra el murallón del terraplén posterior de la Basílica de Superga, en las afueras de Turín. En el siniestro perecieron dieciocho jugadores, dos entrenadores, dos directivos y tres famosos periodistas deportivos, más toda la tripulación del avión, hasta un total de 31 víctimas mortales.

La niebla de Superga. Foto La Stampa

Restos del avión en la colina de Superga después del accidente

El impacto que tuvo la catástrofe fue inmenso: más de medio millón de personas asistieron a las honras fúnebres (otras fuentes dicen casi un millón); el Torino fue proclamado campeón de Liga (lo había sido cinco veces consecutivas en las campañas previas) y los equipos a los que correspondía enfrentarse con él lo hicieron con formaciones de juveniles, como tenía que hacerlo el propio equipo granate, en los cuatro partidos que quedaban por disputar de la liga. El River Plate argentino se desplazó a Turín con todas sus estrellas (incluido un joven Alfredo Di Stefano) para jugar el 29 de mayo, en un estadio lleno hasta la bandera, un partido a beneficio de las familias de las víctimas, contra un combinado de la Serie A del scudetto italiano, que tomó el nombre de Torino Simbolo.

Asistentes al funeral. Piazza Castello

Hay que entender que el Torino (llamado por entonces Il Grande Torino) era en los años cuarenta un mito deportivo en toda Italia. Diez de sus jugadores pertenecían a la selección nacional y sus partidos se contaban por victorias, incluso en el ámbito internacional (todavía no se había instaurado la Copa de Europa). La Wikipedia en italiano no tiene empacho en afirmar que “junto con [los ciclistas] Fausto Coppi y Gino Bartali el Gran Torino había contribuido con sus hazañas a dar lustre a una nación que buscaba recobrarse después de los terribles años de la guerra, del fascismo y de la ocupación alemana”.

La squadra

 Las repercusiones de la tragedia fueron duraderas, como lo ha sido su memoria. Al año siguiente, la selección italiana se desplazó al Campeonato del Mundo de Brasil ¡en barco! Todavía hoy, cualquiera que se moleste en rodear la preciosa basílica de Superga podrá ver en la parte posterior de la colina el modesto monumento funerario que recuerda la catástrofe, cubierto de bufandas y banderines del equipo, mensajes de pésame y flores que se renuevan cada aniversario.

Pero hasta las mayores tragedias tienen una vertiente prosaica…y de esa vertiente nos solemos ocupar los juristas. La tragedia de Superga se convirtió en el caso Superga, que estudiamos los especialistas en Derecho de daños de toda Europa. El club demandó a la compañía aérea el resarcimiento del daño sufrido, consistente en la imposibilidad de que los jugadores cumplieran su obligación contractual con la entidad demandante,  aduciendo que por las peculiares características de la prestación ésta no era sustituible. Pese al clima emocional que rodeaba al asunto, y aunque la negligencia era indiscutible, el club perdió la demanda en todas las instancias, manteniendo la Corte de Casación en la sentencia de 4 de julio de 1953  su doctrina tradicional, conforme a la cual el daño sufrido por el club futbolístico a causa de la muerte de los jugadores del equipo no puede considerarse consecuencia inmediata y directa del hecho lesivo, que con tales características sólo había incidido sobre el derecho de las víctimas a la vida y la integridad física.

La sentencia ponía asimismo de relieve, en relación con la causalidad del daño, que la utilidad obtenida por el club demandante por la actividad personal de los jugadores fallecidos podría desaparecer en cualquier momento “por una infinidad de  otras causas de la más variada naturaleza […] a comenzar desde luego por el voluntario incumplimiento de los mismos obligados”. Y frente a la pretensión del club demandante de acogerse a la excepción consagrada de la insustituibilidad de la prestación se replicaba finalmente de relieve que, a diferencia del caso contemplado en una sentencia anterior “un hermano […] es ciertamente insustituible, un futbolista no lo es tanto, o al menos no lo es con el mismo carácter absoluto, porque la propia aducida infungibilidad de la prestación no puede considerarse tan absoluta como se la hace aparentar, no pudiéndose excluir del todo la posibilidad de sustituir uno o más excelentes futbolistas con otros tantos no menos excelentes, tanto más que su selección se extiende hoy fuera de los confines de la Patria” .

 El Funeral

Pero, aunque la ley no cambie, con el paso del tiempo y el cambio de las circunstancias socioeconómicas y culturales cambia también su interpretación. Casi veinte años después del caso Superga se produjo el caso Meroni, derivado del atropello mortal por un conductor menor de edad de este futbolista, por azares del destino también perteneciente a la plantilla  del Torino, En este caso, el tribunal de apelación aplicó la doctrina Superga y denegó la indemnización pretendida por el club, entonces ya sociedad anónima, frente al padre del autor del daño. En cambio, la Corte de Casación, en una sentencia plenaria de 26 de enero de 1971, cambiando su jurisprudencia anterior, reconoció, al menos en línea de principio, el derecho al resarcimiento de la sociedad demandante, siempre que demostrase que había sufrido pérdidas efectivas y que obtener con otro jugador las prestaciones que le ofrecía el fallecido le había resultado más caro que en las condiciones contractuales que tenía con éste. Devuelto el caso al Tribunal de origen, el Torino no logró probar lo que se le exigía y finalmente no obtuvo indemnización, lo que fue confirmado por la propia Corte de Casación, en el llamado caso Meroni bis (sentencia de 29 de marzo e 1978, n. 1459).

Acaso los jugadores del Grande Torino y el no menos infortunado Meroni aspiraban a quedar en la memoria de los tiffosi locales; pero seguramente no podían imaginar que quedarían para siempre inmortalizados en los polvorientos tomos de los repertorios de jurisprudencia y de los tratados de Derecho de daños de toda Europa.

Este año, los ultras del Toro, hartos de que el equipo vaya de mal en peor, se portaban así de bien con su presidente;

Foto La Stampa

12 pensamientos en “La tragedia de Superga… y sus consecuencias jurídicas, por Solitarius

  1. 1.- ¡Hey, Clara! Estoy seguro de que los fans de tu blog, salvo Dome, y como mucho Isabel J., más bien me soportan que me admiran. Te pierde el orgullo filial.

    2.- Magníficas y adecuadas fotos para ilustrar mi colaboración, aligerando y haciendo un poco más llevadero un texto demasiado largo y, en su segunda parte, espeso para no juristas. No sé si te ha costado mucho trabajo encontrarlas, pero a la vista de éste y otros éxitos deberías ofrecerte como documentalista “on line” (aunque sigues omitiendo la fuente, salvo para “La Stampa”).

    3.- Como soy muy escrupuloso para los demás, aquí van mis autocríticas o autocorrecciones al texto:

    a) No se dice “Estos días se cumple un aniversario”, sino “EN estos días…”

    b) En la reseña de la sentencia de 1953, como consecuencia del refrito de versiones anteriores, se ha duplicado un “de relieve”.

    c) Je, je…por eso que se llama ultracorrrección, se me ha colado en “tiffosi” una efe doble que no lleva la palabra italiana. ¡Ay, las “doppie” de nuestros pecados!”

    • 1.-Algo de amor de hija también hay pero tienes verdaderos fans en este blog.
      2.-Padre, no te estafes que cito fuentes siempre, (véase el post del 1 de mayo) y como buena gestora cultural respeto los derechos y no cuelgo nunca fotos con copyright, (purtroppo porque son las más chulas) el problema es que algunas provienen de fuentes dudosas o desconocidas.
      Las del accidente las he sacado también de la stampa, pero están por toda la red, así que no sé de quién son.
      3.-Mira que yo he leído veces la maldita entrada y se me han pasado los fallitos.
      4.- ¿Has visto, las doppias nos traicionan? De todas formas ese fallito ya te lo habían pillado los italianos.

  2. Non sapevo assolutamente di questo risvolto giuridico dell’incidente di Superga, di solito qui a Torino se ne ricorda sempre e solo fino, devo dire, alla noia il lato ‘leggendario’.
    Visto che è stato citato Meroni, aggiungo una piccola curiosità che forse non è nota (anche se non mi stupirei del contrario) a Solitarius: la persona che uccise accidentalmente il capitano del Toro, qualche anno fa ne diventó il Presidente. Se il suo incarico da dirigente abbia avuto effetti peggiori del dramma automobilistico è un interrogativo al quale molti tifosi (senza la doppia, ahah) del Toro stanno ancora cercando una risposta…

    • ¿Qué el señor Jaime Cubas lee mi blog??!!??! ¡No quepo en mi de gozo! 😉
      Gracias por los links. Mucha penita junta. Desde luego que mala suerte tiene el Toro…

  3. 1.- ¡Uff…! Los enlaces de Jaime me han dejado chafado. El que vale, vale y el que no, a escribir en el blog de su hija. Recomiendo enfáticamente su lectura a quienes se hayan interesado en el tema (aclaro a los italianos que no demasiado conocido en España). Ahora me alegro de haber incluido el peñazo jurídico: por lo menos he puesto algo de valor añadido.

    2.- Lo del Attilio Romero (el que atropelló a Meroni y luego fue presidente del Toro) es más fuerte que un limón, desde luego, y yo lo ignoraba cuando escribí la entrada. Como dice Enric Gonzalez: ¿en qué otro equipo podría ocurrir una cosa así? Y tampoco sabía que Meroni era tan bueno (ver de nuevo los enlaces del comentario anterior). Aprovecho para aclarar sobre mi texto que el Sr. Romero tenía 18 años en la fecha del atropello, lo que en 1967 implicaba que podía sacarse el carné de conducir, pero que todavía era menor de edad (la maggiore età no se redujo a los 18 años hasta la ley 39, de 8 de marzo de 1975).

    • Pues no comulgo del todo con esa opinión.

      Enric escribe bien, eso es innegable (más le vale porque de ello dependen sus lentejas); pero la visión jurídica revela lo polihédrico de nuestro mundo partiendo de un evento tan enfocado a una sóla vertiente (la calcistica), lo cual me parece más que loable. Además, las formas en que se desempeña tal acción no son para nada reprobables. Habrá quyien las haga mejor, pero no están nada mal.

      Otras consideraciones podríamos hacer respecto a la ergonomía de la lectura dentro de los parámetros definidos en el blog – un poquito más de caja al texto eliminaría la sensación de pesadez de tanto scroll- pero eso es competencia del titular y no de los colaboradores

      OIDO COCINA!!!? ;P

      • Jaime, alias wikiprofe, te pierde la demorfación profesional!😉
        Pero me lo apunto! Aunque creo que no depende de mí sino de wordpress, pero haré una investigación.

  4. Clara: escribir en tu blog es todo un honor; no lo decía peyorativamente. Me refería a que la invitación a hacerlo se explica más por nuestra relación que por méritos intrínsecos, míos o del texto. Yo estoy tan orgulloso de haber publicado aquí como si lo hubiera hecho en la “New York Review of Books”.

    Jaime: gracias por la generosa apostilla, más valiosa por venir de quien viene (me he molestado en buscar tu c.v. en internet).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s